domingo, 25 de mayo de 2008

VUELTA A LA PENÍNSULA EN MOTO, EN 4 DIAS Y EN SOLITARIO


Aunque parezca mentira me va a costar mas relatar este viaje que realizarlo. No solo es que tenga dificultades el dominio de la escritura, que las tiene, si no que la acumulación de sensaciones que he vivido me cuesta mucho manifestarlas en un hoja de papel, incluso me costaría explicarlo verbalmente, y eso que los que me conocen dicen que hablo mucho, por que no es la cantidad de palabras la que ayuda a hacer participe a tu interlocutor de tus sensaciones. No obstante con la palabra, y sobretodo con la expresión, se puede llegar mejor, por ejemplo puedes chillar, reír o incluso llorar si es el caso en algún momento de la narración.

Pero no nos engañemos, amigo, seguramente nadie me aguantaría varías horas relatando lo que para mi es una aventura, pero igual para el otro es un “rollo”. Sin embargo en un texto escrito existe la posibilidad de aparcarlo y recuperarlo cuando el lector esta en disposición de “aguantar” al palizas de G.

Así que allá vamos. Mi “obra literaria” se compone de solo dos relatos, y además sin mucha variación en el tema.... motos y carreteras, y por si el argumento parece limitado todavía te parecerá mas si te comento que en el mas extenso (y el de mayor “éxito”) la situación es muy parecida: “un tío que coge una moto y en solitario se hace un montón de kilómetros en pocos días”. Con estos antecedentes no creo que despierte mucho interés pero te pido algo de paciencia, ya que voy a innovar (o intentarlo) y aunque el tema sea recurrente le daré otro enfoque.

Me explico, en mis anteriores relatos, y en general este tipo de historias están narradas en pasado, queda claro que el protagonista es el escritor y que la intención es explicar su “hazaña” a los lectores que son meros espectadores. Pues ahora tú puedes ser el protagonista ya que la narración será, en primera persona y en riguroso directo, si no quieres pilotar, pues me acompañas y ya está. Explicaré la historia para un solo lector, que eres tú. No habrá alusiones a lo que pueda ocurrir, ¿cómo lo vas a saber? si aun no ha sucedido. Dada la dificultad de este “nuevo estilo” (por lo menos para mi) te ruego que seas paciente ya que inevitablemente haré algún comentario entre paréntesis (que a estas alturas habrás comprobado que me gusta utilizar este recurso), para aclarar algún tema.

Pues ponte el casco.......

UN DÍA INDETERMINADO DE PRINCIPIOS DE 2008.

-Mira G ¿a ti te gustó mucho lo de tu viaje en moto a Nord Kapp? ¿verdad?
-Pues claro cariño, ya lo sabes, anda que no he dado yo la paliza durante todos estos meses a todo el mundo con mi viaje.
-Que sepas que aunque lo pasé mal sin ti durante tantos días, sé que para ti era importante y veo que has cambiado...Te hizo mucho bien..

Aunque de este tema habíamos hablado mucho, ahora no se que me da en la nariz que aquí hay algo, que no se....., no se....

UNOS DÍAS MAS TARDE......

-He vuelto a pensar en el tema G, que si te gustó tanto viajar solo, pues que por mi puedes repetirlo....

¡Ahí está!, vamos que me “chuta”, algún plan trae entre manos T, y yo no estoy en el. Que si desaparezco unos días mejor..

-Bueno amor, desde que hablamos del tema me ronda una idea por la cabeza que igual.....
-Pues por mi no te reprimas....

Esto tiene truco, pero vamos a dar un paso mas a ver que sale.

-La idea, que seguro que no te sorprende, es hacer un viaje en solitario, pero no se a donde ni de cuantos días...
-Con las amigas habíamos hablado de hacer un viaje de un fin de semana largo a alguna ciudad de Europa, ya estamos mirando agencias, de esa manera no te sentirás tan mal por volverme a dejar sola....., en el día de mi cumpleaños.....Creo que Londres sería un buen destino.... de hecho ya hemos mirado precios, como que había pocas plazas ya hemos reservado y dado una pequeña señal... sería una pena perderla.....

¡Pero será posible!, ya lo tiene todo planeado...y va a quedar como si me hace una favor.

-Que comprensiva que eres T, ¡cuánto te quiero!

EN UN BAR, UNOS DÍAS MAS TARDE...

-¡Joder! G. como te lo motas, así que te vas de viaje otra vez en moto. Que suerte tienes.
-¡Suerte no chaval!, en las parejas hay que dejar las cosas claras, y T sabe lo importante que es para mi el tema de la moto. Se lo plateé abiertamente y “cap problema”.

EN MI ESTUDIO.....UNOS DÍAS ANTES QUE EN EL BAR.

¿Donde puedo ir con cuatro días? Tengo claro que iré solo, me gusta y es muy fácil ponerse de acuerdo....¿una ruta de senderismo a pié?...No, no estoy en forma, debería de prepárame y no tengo tiempo, debe ser algo con componente aventura, pero sin pasarme que ya no estoy para muchos trotes...¿a ver?, ¿a ver?... Pues ahora no sé... ¿decía que era fácil ponerse de acuerdo?... ya en la planificación tengo problemas conmigo mismo...

Después de darle varías vueltas, decido renunciar a la originalidad y concluyo: ¡En moto.....!

Unas horas mas tarde y con la ayuda del algo llamado “Google Maps”. ¡Ya lo tengo!, una vuelta a la Península Ibérica lo mas periférica posible, y evitando en la medida de lo posible autopistas....

No esta mal seguro que mis amigo se quedarán impresionados. Pensarán “este G es un tío duro”. Es cierto, no engaño a nadie, me gusta mucho lo de viajar en moto y en solitario, pero en todo lo que hacemos hay un poco de ego... o un mucho...

UNA TARDE, MUY TARDE. DE UN MIÉRCOLES DE MAYO...

Llego a casa tarde, como siempre (es que nunca aprenderé a desconectar del trabajo a unas horas normales...), mas cansado de lo habitual, hoy (¡y precisamente debía ser hoy!) acabo de presentar los resultados del cuatrimestre, lo que me ha tenido muy concentrado en los últimos días. No he podido saborear los preparativos de un “gran” viaje. Suelo decir que los viajes los vivos tres veces: una planificándolo, dos realizándolo y tres relatándolo. Pues en la primera ya he empezado con problemas, espero que cambie mi suerte....

Ceno poco y rápido y subo a mi estudio .Es una boardilla en la paso la mayoría de horas que estoy en casa.... por lo cual soy criticado por mi esposa, lo que parece normal, pero también por mi hijo, que me recuerda cuando yo le retraía las horas que pasaba “enganchado” al chat..., ahora soy yo el que parece “abducido” por la pantalla del ordenador, leyendo y sobretodo escribiendo (ya ves que el tema me va...) en un foro de motos, y otras paginas de viajes, en la cuales he descubierto que lo mío no es una enfermedad, o cuando menos si lo es hay bastantes mas enfermos de los que a priori parece. Para terminar y que entiendas la percepción que tiene mi hijo, de 19 años, de lo que hago su expresión cuando lo supo es: “papa estás loco”, antes eso lo decían lo padres a los hijos....pero el mundo evoluciona y no siempre en la misma dirección...

Ya instalado delante del ordenador reviso los últimos detalles de la ruta, me despido virtualmente de mis amigos del foro de motos, que han estado siguiendo mis escritos sobre la previsión de viaje. Preparo maquinas de fotos, MP3, navegador GPS y toda la parafernalia electrónica sin la cual hoy en día parece imposible viajar....

Desde el estudio oigo que T también está preparando su equipaje para su viaje a Londres con sus amigas, me debato entre la alegría de emprender un viaje que me apetece mucho, y la pena de separarnos 4 días. Es posible que este comentario te parezca cursi, tópico, o falso, ¡pues no es así...!. Desde que T y yo sabemos concedernos nuestros espacios y tiempos personales, los que pasamos juntos son mucho mejores. Bueno este sería otro tema que ahora no toca.....

Después de preparar el equipaje, que no es mucho en lo que a ropa “normal” se refiere, ya que es la de moto la que mas ocupa, chaqueta de invierno, de verano, forros diversos, varios pares de guante, equipo de lluvia, etc... La previsión es estar entre 10 y 12 horas en la carretera, dormir unas 6 ó 7, poca vida social voy a hacer, o sea que ropa de calle la justita, mejor la de moto, y en estas fechas de tiempo cambiante hay que llevar para todas las posibilidades. Pues eso, una vez todo preparado bajo al garaje cargo la moto con todo, maletas laterales, baúl, bolsa sobre deposito e incluso dejo casco, guantes y chaqueta encima de ella... y la llave de contacto ya colocada...calculo que entre que suene el despertador y dé al contacto solo pueden pasar unos pocos minutos..

Son las una de la madrugada y me he puesto el despertador a las 4,45 horas....poco sueño, pero amigo esto es un reto y si ya flojeas antes de salir vamos mal....

PRIMER DIA DE RUTA........

Como suele ser habitual antes de un viaje que me importa, no me refiero a los de trabajo, no he dormido muy bien, he pasado toda la noche “haciendo ruta”....., el estado de excitación es lo normal en esta circunstancias y he pasado la noche en algo que se suele llamar “duermevela” (palabra compuesta que nunca me ha gustado pero no encuentro otra que lo defina mejor. En general este tipo de palabras no me gustan, otro ejemplo es “entretiempo”, soy visceral y suelo concretar y este tipo de expresiones me parecen muy poco comprometidas..... ). Volvemos al relato. Pues eso que de tanto en tanto abría un ojo y miraba al reloj digital iluminado (gran invento...) y veía que el tiempo pasaba lentamente lo que me daba coraje porque tenia ganas ya de partir, pero también por que comprobaba que no acababa de dormirme y descansar.....Pero uno de los periodos sin abrir el ojo me pareció algo mas extenso que los anteriores y me felicite por haber dormido... pero claro mientras pensaba esto me di cuenta que estaba consciente, y eso supone estar despierto, o sea que voy a abrir el ojo y mirar el despertador....y....

¡Joder! que pasa son las casi las 6 de la mañana....(ya he vuelvo a utilizar presente... el dormir es difícil relatarlo en este tiempo verbal...), ¡maldición! he puesto la hora pero no he quitado el seguro del despertador.... Bueno no voy a ponerme nervioso, pero vaya forma de empezar....

Bajo rápido al garaje..., mi familia aun duerme,... y me pongo todo el equipo...Estos momentos para mi son mágicos, es una de las cosas que me gusta de ir en moto es un protocolo, cercano a un liturgia, que me encanta, botas bien ajustadas, con los calcetines bien altos (me da mucha rabia que los calcetines tenga arrugas...), pantalones en la medida justa de presión en la cintura, chaqueta bien alisada y ajustada para evitar los molestos flameos, las mangas de todas las piezas que lleves encima (lo de las capas para evitar calores o fríos es muy cierto..) tiene que estar bien alineadas y bien prietas en su extremo para facilitar la entrada de los guantes, que a su vez deben amoldarse perfectamente a cada uno de los dedos para evitar incomodidades. Pero la joya de la corona de toda esta ceremonia es el casco, que debe ponerse antes que los guantes..... parece obvio, pero no siempre es así... y es muy irritante cuando te has puesto los guantes con toda precisión y caes en la cuenta que no llevas el casco.... El que te pongas el casco correctamente es importante, un oreja torcida, incluso una acumulación de cabellera inadecuada (para algunos esto ya no es problema....), o que la cincha de sujeción te presione la nuez.... o te rasque la barbilla... te puedo joder un viaje..(Perdonad lo que no tenéis moto, esta parte se os puede hacer tediosa, pero los moteros a buen seguro que saben de lo que hablo...)

Pues si, como ves soy maniático en este ritual, esta y seguramente otras muchas cosas, son las que me hacen convencerme de que ir en solitario tiene algunas ventajas. Cuando vas en un grupo y aun no te has puesto el casco (y recuerda que aun quedan los guantes... y bien puestos, claro...) y ves que otros ya están dando acelerones rítmicos y compulsivos a sus motos... pues como que no. Incluso T, las veces que me acompaña, no dice nada, ella es rápida en equiparse (cree que yo soy torpe, pero es que para mi es un acto de relajación semejante al yoga....), decía que no dice nada, pero me observa atentamente y eso me crea presión....

Ha costado, pero ya estoy equipado, voy a salir con dos horas de retraso... pero seguro que no es problema.... eso espero. Saco la moto de garaje, doy al contacto, arranca... en este momento me recorre un escalofrió de emoción, engrano la primera y mentalmente digo “allá vamos......”

Me da algo de vergüenza contarte esto, ya que me he extendido mucho antes, pero aun falta un último protocolo de la equipación, de verdad que ya no lo repetiré pero debes imaginarte toda estas acciones en cada parada que realizo. En los primeros metros de circulación me pongo derecho y procuro que las rodilleras caigan correctamente en su sitio, es muy molesto que el pantalón quede arremangado y te entre aire por los bajos, y por último y algo menos “elegante” me tiro de la parte baja de la entrepierna para evitar que dada la dureza de los equipos motorista se produzca un pliegue que se te meta... ¡si ahí donde estáis pensando..! Para darle un poco de glamour a esta acción si te fijas en las retrasmisiones de los Grande Premios de Motociclismo Valentino Rossi siempre lo hace antes de la carreras.. (vuelvo a pedir disculpas a los no moteros...)

Salgo de casa esta amaneciendo... el GPS aun tiene pantalla nocturna pero a los pocos minutos pasa a fondo blanco. Los primeros Km. no tiene ninguna emoción son súper conocidos para mi, es solo cuando paso de Huesca que las carreteras se vuelven mas agradables, el cielo esta muy gris pero no llueve, hay mucha humedad en el ambiente y curiosamente tengo bastante frío, yo que me vanaglorio de haber circulado con temperaturas de menos -7º y con el mismo equipo que llevo ahora, no entiendo mucho lo que me pasa. El tópico que la humedad se mete en los huesos es cierto.

Ya he abandonado las zonas conocidas hago el primer repostaje en una gasolinera de una carretera muy poco transitada, estoy pendiente de mi y de mi moto, le recomiendo al gasolinero que vaya con cuidado que rebufa, me percato que ni le he mirado a la cara, me siento mal, seguramente es debido a que la mayoría de gasolineras son self-service, rectifico y veo que es una chaval joven que pese a estar en zona rural parece, solo por su expresión, interesado y algo fascinado en la moto y en lo que hace un adulto en un día laborable a esas hora y de esa guisa. No puedo evitar sentirme bien, debería estar trabajando pero aquí estoy haciendo lo que quiero y no lo que debo. Para compensar el “niguneo” inicial al gasolinero le pregunto por la ruta, que perfectamente se cual es, y este me indica muy correctamente lo que ya sabía. Buen chico, pienso, ya tendrás oportunidad de hacer algo parecido a lo mió pero tienes aun que trabajar mucho para podértelo permitir.., esto no es pedancia, yo a su edad seguramente estaba en situación parecida...

Unos pocos kilómetros mas adelante paro a tomar el primer café del día en una zona que ya podríamos calificar de montaña. Debo entrar en calor, como que no encuentro ningún bar en el mismo sentido de mi marcha decido cruzar la calzada, hay línea continua, pero no hay trafico. Al aparcar delante del local veo un todo-terreno de la Guardia Civil. ¡Vaya igual me han visto!, pero entró sin pensarlo, y el personal que allí había era de los mas variopinto.

El local era una casa de piedra de montaña con pequeñas ventanas, debe ser por eso que la Guardia Civil no vio mi maniobra, estaba todo muy oscuro, tanto que al entrar no pude ver todo muy bien, poco a poco mi vista se va acomodando a la mueva situación y veo que el lugar es minúsculo una pequeña barra y una sola mesa contra un rincón, en la barra al lado de la puerta los dos Civiles, en la mesa dos obreros, en una silla sin mesa un vagabundo con pinta de haberse lavado poco en los últimos años, un abuelo lugareño en el otro extremo de la barra. Entrar me fue difícil por lo estrecho de la puerta y por que llevaba casco, y bolsa sobre deposito encima, y los guardias estaban apostados cerca de ella limitando el paso. Quiero ir al lavabo para hacer algo evidente, pero también para ponerme alguna capa mas de ropa (que también llevaba en la mano..), el local es tan pequeño que después de pensarlo decido dejar las cosas en el suelo, no hay otro lugar posible, todos están en silencio, observándome, o quizás ya lo estaban antes de entrar yo, el caso es que la situación es incomoda, para romper esa tensión digo: “hace frío, voy a ver si me puedo abrigar algo mas”, nadie dice nada, pido por el lavabo y sin hablar me indica un pasillo, mas oscuro todavía, tengo que ir palpando encuentro un hueco en la pared que deduzco que será la puerta del lavabo, sigo palpando por la parte exterior del marco, no encuentro el interruptor de la luz, cambio de táctica y ahora lo hago por la parte interior y ¡zas! doy con el, enciendo la luz y.......

Me encuentro con un gran lavabo mas grande que el local del bar....., mira esto esta bien uno de los problemas para ponerse y quitarse ropa de en los lavabos de las carreteras es la estrechez de estos... y en algunos casos la suciedad... por dar un detalle que entenderás hay que quitarse las botas y poner el pie en el suelo.... ya entiendes a que me refiero.... Pues este además de grande está limpio todo un lujo, que no me esperaba viendo el resto del negocio.

Una de vuelta a la “sala” del local todavía me choca mas la desproporción. Ahora han entrado dos personas mas, una pareja de tamaño XXL, y siguen todos en silencio, el problema no es que tomar si no donde, la barra no da para mas.... pues me pongo en segunda fila, que es tocando a la pared, y pido un cortado... esta bueno, pero no me quedo mucho mas ya que sin pasar nada hay como un ambiente tenso... Pienso que cuando salga todos hablarán de mi, al ser “forastero” les cortaba... o seguirán en silencio durante horas... no se, y que mas da, yo a mi ruta....

Ya estoy circulando por la antigua carretera que va de Huesca a Pamplona, es una autentica gozada, esta misma ruta la hice este invierno, aun havia algo de nieve, pero pensé que era una carretera para disfrutar en moto, y así es. A los 350 km. aproximadamente doy mi primer grito dentro del casco, no pienses que estoy loco, o si lo estoy no es por esto, te recomiendo que lo hagas, se eliminan tensiones. Que haya dado mi primer grito significa que es ahora cuando empiezo a disfrutar del viaje.

Tengo un gran sentido del ridículo, y por ejemplo nunca canto y memos bailo en publico, pero cuando ando en moto me transformo, con algo de vergüenza tengo que reconocerte que estoy tan a gusto que movido por la música que escucho dentro de mi casco, proveniente del MP3, empiezo a mover las caderas, el bamboleo de mi maquina por parajes desiertos supongo que me produce la misma sensación de bienestar que producirá a los bailongos de discotecas....

Después de algunas rectas y algunos pueblos de un cierto tamaño me adentro ya en terreno plenamente montañoso y la carretera se vuelve ya bastante virada. Mi primera parada “turística”, que tenia previstas desde mi viaje anterior por esta zona la hago en los Mallos de Riglos, curiosa formación geológica que consiste en un columnas de piedra arenisca de gran altura con unas formas que recuerdan a gigantescos supositorios, o si eres mas atrevido puedes decir falos.... u otro de la innumerables nombres que recibe tan noble parte, no obstante para ser mas preciso, aunque no sea de todos conocida, la forma a la que mas recuerdan es la moderna torre Agbar de Barcelona, no solo por las formas si no incluso por el tamaño.

En este lugar hago las primeras fotografías, no acabo de conseguir el efecto que deseo, y no se si motivado por esto, por que realmente lo pienso, o porque tengo muy poco tiempo para ello, empiezo a desarrollar la teoría de que lo realmente importante es ver los paisaje y no coleccionar fotos, que en estas no se oye rumor del riachuelo que tengo a mis pies, no se huelen los arbustos húmedos del lugar etc.. Es muy posible que si las fotos me hubieran salido bien esta teoría ahora no estaría explicándotela. No obstante acabo de decidir que no haré muchos esfuerzos por conseguir buenas fotos, y que me voy a centrar en vivir con intensidad las sensaciones para podértelas explicar luego en un relato, que será mas importante que el reportaje fotográfico.


No se si por que es temprano o por que la ruta es algo secundaria lo cierto es que apenas hay transito, lo que me esta permitiendo disfrutar mucho de las curvas de esta zona, el cielo permanece muy gris y se escapa alguna gota, por ello trazo con precaución, no obstante siento ese placer de sentir cada palmo de asfalto que a través de la suspensión me llega a las manos, pies y a todo el cuerpo... es como si la moto fuera una prolongación de mi ser..., vuelvo a pedir disculpas a los no moteros, y os animo a que nos os perdáis esas sensaciones, nunca es tarde para nada, yo desde que tengo recuerdos en estos siempre aparece una moto, pero tengo amigos que se han iniciado muy tarde y de lo único que se arrepienten es precisamente de que haya sido tarde.

Paso por una zona en la que hay algún que otro túnel de esos excavados en la roca sin recubrimiento alguno y sin iluminación, aunque no son muy largos, la carretera se estrecha mucho en su interior. La joya de esta zona es un pequeño y estrecho puente hierro de esos en que la estructura envuelve a los que pasan por el en una especie de caja metálica, algo parecido a los que popularizo la famosa película “los puentes de Madissón”, pero de hierro algo oxidado, un encanto de lugar.....


Ya cerca de Pamplona encuentro las obras que pretenden construir un autovía, ¿porqué harán estas cosas?, si apenas tiene transito esta ruta, supongo que el dinero proveniente de los impuestos se deban gastar y no importan en que, las administraciones si no tienen déficit no pueden pedir mas. Se están “cargando” todas las bellas carreteras del mundo, si al menos dejaran los antiguos trazados, pero no utilizan parte de estos para construir la nueva infraestructura. ¡Moteros de mundo aprovechar mientras podáis para recorrer las rutas con encanto que aun quedan!, dentro de unos años todas las motos serán tipo Harley o Gold Win ( y no tengo nada contra ellas...), la línea recta será la tónica...

En la ruta he visto de tanto en tanto algún indicador de que estoy en el “Camino de Santiago” y no siendo este mi objetivo me agrada mucho hacer un recorrido tan mítico, de tanto en tanto veo algún caminante o ciclista, estos si que son aventureros, me dan envidia y me conformo con la excusa que yo no dispongo del tiempo necesario, ¡que si no.....!

De Pamplona a Donosti, de ahí a Bilbao y hasta Santander el camino no tiene mucho que contar, todo discurre por autovías por suerte bastante reviradas. Hago una parada a comer algo en un área de servicio, escucho algunos mensajes del trabajo, ¡es que no saben que estoy de vacaciones!, y el que me alegra es uno de mi buen amigo M, también motero que me desea buena ruta, le contesto. En Santander salgo de las autovías y vuelvo a circular por carreteras, que bien, ¿o no?... Veo una gota en mi visera, otra mas, y otra, cientos , miles....¡esto es un diluvio!, el cielo esta totalmente negro, el viento sopla con fuerza y el agua me cae como si me la lanzaran a cubos, no veo nada, recuerdo que he pasado hace poco un caserío, delante no veo nada, decido dar al vuelta, debo buscar un refugio, no llevo puesto el traje de agua, pero aun con el no se podría circular con esta tromba de agua que me esta cayendo encima.

Ya he dado la vuelta, ¡joder! vuelvo a gritar dentro del casco y ahora no es alegría, me había parecido que el pequeño caserío estaba mas cerca, no llego nunca, y aquí no se esta muy bien, debe ser por que ahora voy mucho mas despacio, ya siento la humedad en mi piel, instintivamente procuro no moverme mucho para no dejar facilidades al agua para penetrar entre las capas de ropa que llevo. De entre el manto blanquecino de agua que tengo delante aparecen unas luces, es un rotulo de una marca de cervezas, por suerte el primer edificio del pueblo es un bar, ¡que sería sin los bares de carreteras de los moteros desvalidos!. Mas suerte (dentro de lo que cabe), puedo aparcar en la misma puerta.

Una vez dentro compruebo que es un local rústico, pero de esos que están así decorados para no desentonar con el entorno, que mas me da, lo importante ahora es que tiene techo. También es restaurante apenas hay clientes, ya ha pasado la hora de la comida, solo de algunos están alargando la sobremesa, creo yo que mas por lo que esta cayendo ahí fuera que por el placer de esta práctica. Todos me miran, y me veo obligado a decir algo, que no es lo que yo pienso, si no lo que ellos piensan: “mal día para ir en moto”, supongo que es una forma de crear un cierto buen clima, por que lo que me hubiera gustado es decir es: “que miráis cobardes, anda al trabajo que no hay para tanto...”, pero no es cuestión de aumentar la ya mala fama que tenemos lo moteros entre un cierto sector de la población....

Así, que después de hacer mi contribución a la paz social, me siento en una mesa, cercana a una ventana, me quito casco, guantes, chaqueta, y lo voy colocando en la mesa y las sillas del conjunto con el objetivo que vayan desaguando..., veo que desde la barra me observa de reojo una empleada, decido que deberé pedir algo, no es que no pensará hacerlo es que lo primero era despenderme de las prendas mas mojadas, pero es posible que la empleada empezará a pensar que mi intención era refugiarme gratis, ¿qué ha pasado con la hospitalidad con los viajeros en apuros?... Debe ser la hora de merendar... miro por la barra y nada... , lo que me apetece es algo dulce con un café caliente, y solo veo patatas chips y cosas de ese estilo, o sea que me decido por un cortado, que no se yo si le parecerá a la empleada bastante gasto por como estoy dejando de agua el local y el mobiliario, sea como sea me siento con este en la mesa.

Miro por la ventana y no tiene mucho pinta de aflojar..... Saco el teléfono móvil y lo pongo en marcha, siempre que viajo en solitario voluntariamente procuro tenerlo apagado y aislarme del resto de mis conocidos, pero supongo que en este momento de crisis y de forma instintiva debo querer estar mas cerca de mis amigos.... , y así es al momento suena el ya tan conocido pitido que me dice que hay un mensaje. Lo abro y veo que es de en amigo (aunque nunca nos hemos visto....) del foro que la semana hizo la misma ruta que yo estoy haciendo, eso si con buen tiempo.

En su mensaje me animaba, buen chico Mc, y me deseaba delfines y no medusas....¿a que no entiendes nada?, pues ahora te lo explico. Resulta que M vive en Ibiza, es medio poeta, y cuando sale de su isla con su moto, en barco como es lógico, se fija en la proa y si ve muchos delfines es un buen presagio, y si son medusas pues ya sabes.....Como es lógico le devuelvo el masaje diciéndole que alguna medusa pero que ya vendrán los delfines. ¡Si siempre he sido optimista.....!

Sigo mirando por la ventana y ese delfín no acaba de llegar. Me levanto y decido colocarme el traje de lluvia y proseguir, tengo que coger del baúl ropa seca para ponerme bajo el mono impermeable, la moto esta a escasos metros de la puerta pero en la maniobra vuelvo a mojar otra capa de ropa. Dentro del local hago toda la espectacular maniobra de ponerme los cubrebotas y el mono, los empleados, ahora hay otro, me siguen observando, no se si me tienen pena o envidia. Una vez equipado vuelvo a la moto con resignación y despacito a la carretera, ya que en la primera aceleración para incorporarme a la carretera compruebo que la adherencia no es la que desearía...

Continua la lluvia, y yo mi camino. Voy por una autovía por seguridad, pero en cuanto la lluvia cesa un poco vuelvo a la carretera, discurre entre altos árboles y cerradas curvas, lastima de adherencia, lo indicadores de “camino de Santiago” siguen reconfortándome pese al clima. Veo el indicador de Unquera, pueblo limítrofe entre Cantabria y Asturias y me decido a cumplir con una tradición personal.

Aparco delante de un conocido local cerca del puente que te lleva desde Cantabria a Asturias, famoso por sus “corbatas”, deliciosas pastas de hojaldre típicas. Pido una, sin quitarme el traje de lluvia, así que lo hago en la misma barra, con un café con leche...¡ummm que buena!, estos pequeños placeres, a mi por lo menos, me compensan de los inconvenientes de la ruta. ¡por favor póngame otra!. Perdóname que haga un exceso en mi control permanente de las calorías pero dadas las circunstancias necesitaré mas compensaciones para poder seguir....

Salgo ahora con algo mejor de animo, aunque la lluvia no cesa, paso por Ribadesella, precioso paraje, pero entre la lluvia y mi teoría de las fotos no paro.. Unos Km. mas adelante parece que apenas llueve y que despeja...veo una playa a la cual puedo acceder con la moto, pararé.....

Estiro las piernas estoy muy entumecido mas por la humedad que por los kilómetros. Me voy a quitar el traje de lluvia, es realmente incomodo. Me hago unas fotos en el lugar, sigo pensando que no me acaban de gustar... , las miro en la pantalla digital, y las comparo con lo que tengo delante, ¡ni comparación....!

Ya no te lo digo, pero sabes que el trabajo de vestirse y desvestirse de agua a seco es lento, y en mi caso mas, debido a todo el ritual antes comentado. Me incorporo a la carretera y enseguida observo algo y pienso: ¡no puede ser, no puedo tener tan mala suerte!... y es que vuelvo a observar unas “jodidas” gotas en la visera del casco y cúpula de la moto, y cada vez son mas.....¡con lo feliz que estaba habiéndome quitado el engorroso traje de lluvia!. Intento visionar en mi cabeza los mapas del tiempo de los últimos días, veo que los frentes tomentosos siempre entran por el oeste y van barriendo la península hacía el este, dirigiéndome yo al oeste debería haber dejado la tormenta tras de mi, la lógica no funciona.

Intento seguir unos cuantos kilómetros mas a ver si mi suerte cambia, y... a que te lo imaginas.... pues si... la lluvia arrecia y otra vez la humedad que llega a la piel.... ¡volver a parar!, el día esta totalmente oscuro y no es un la hora de anochecer....Cuando ya veo que no puedo continuar, paro en el primer lugar que puedo, es un gran edificio en el que entro a refugiarme hay un autocar de adolescentes, que deben estar de viaje de fin de curso, que me miran ... y pese ser jóvenes y por naturaleza intrépidos, en este caso no tengo las dudas si lo que les provoco es envidia o pena, mas bien lo segundo y mucha, ya que de natural estos grupos siempre hacen broma de todo, es la edad, pues a mi paso se iban abriendo dejándome pasar en respetuoso silencio, como si del paso de un cortejo fúnebre se tratara...

En el gran local me apalanco en un rincón, como avergonzado de lo que estoy haciendo. Caigo en la cuenta que también es hotel el establecimiento. Por primera vez flojeo y dado de que ya no me queda ropa seca, pienso en quedarme, con el razonamiento de que solo son unos 100 Km. aproximadamente los que me quedan al fin de etapa previsto, y madrugando un poco mas los puedo recuperar mañana y quién sabe ¿igual hace bueno? y me ahorro hacerlo bajo la lluvia.

Oigo una voz en mi interior que me dice: “¡G no seas flojeras, ¿no eras tu un tío duro? ¿cómo explicaras esto en tu relato?”. ¡Bueno lo que me ha dicho!, sin pesármelo saco el traje de agua y empiezo a enfadármelo otra vez. En este lugar no he hecho ninguna consumición, nada podría competir con las corbatas de Unquera.

Pasadas las nueve de la noche cruzo el rió o ría que separa Asturias de Galicia, objetivo cumplido, mas de 12 horas y he sobrepasado los 1.000 km. Cojo el primer desvío que conduce a Ribadeo y a las afueras el en primer hotel que veo paro, sin pesar en precio y/o calidad. Estoy rendido cualquier cosa me irá bien.

El hotel es muy correcto, cuando en la recepción me confirma que tiene habitación se me ilumina la cara con una sonrisa, que no pasa por alto la recepcionista, y en premio me confirma que me asigna una habitación con una gran cama para descansar mejor, agradezco el detalle, pero pienso que cuando caiga no voy a moverme ni un milímetro hasta despertar. Subo a la habitación, tiro todo por el suelo, yo soy de naturaleza ordenada, pero estaba deseando meterme en la ducha y dejar que el agua caliente intente reparar los destrozos tanto físicos como anímicos que la meteorología me ha hecho. Permanezco largo tiempo bajo la lluvia artificial, caliente y reparadora de la ducha, todo el lavabo se ha convertido en un sauna, esta es una sensación que siempre me ha gustado, sin esa condensación las duchas no me parecen “tan autenticas”....

Me pongo ropa de calle y bajo a cenar en el pequeño restaurante, mas bien bar, del hotel en el cual sirven algunos platos. Hay pocas mesas y todas están ocupadas por obreros que deduzco que están en las ampliaciones y mejoras del puente de la ría, es una obra impresionante, y el hotel esta muy cerca. También hay un “viajante”, con esa expresión me refiero a una especie en extinción, son esos comerciales o “representantes” que recorrían el país en coche, estos han sido sustituidos por los mas modernos ejecutivos de aeropuerto, pero a mi me parece mucho mas romántica la figura de los “viajantes”..

Pido un plato combinado, intentando compensar los excesos calóricos que he cometido con pasteles durante el día, llamo a T que esta en Londres hablamos, todo le va bien, me alegro, ella sospecha que me he mojado, se lo confirmo, pero me conoce bien y sabe que lo que para ella sería un drama para mi es una anécdota a contar.... Llamo también a mi hijo, me confirma que esta en el fútbol, precisamente en el partido que están retransmitiendo en el televisor que tengo delante, esa coincidencia me hace sentirme mas cerca de él, comentamos el resultado, se interesa por como me ha ido, es un buen hijo.......

Ceno, intercambio alguna conversación con el viajante, parece no entender que me mueve a viajar solo, el lo hace por obligación y todas las semanas, es valenciano y sale los domingos por la noche en muchas ocasiones, lo lleva haciendo durante mas de 25 años..., ¡claro que no entiende lo mío!, ahora es el que me da un poco de pena...

Subo a la habitación dispongo toda la ropa mojada estratégicamente para procurar que se seque, a eso me ayuda un radiador de calefacción central que esta en marcha... ¡estamos ya en Mayo!, es que lo mío con el clima cuando viajo es de Murphi...Pongo el despertador a las 6,30 horas....y apago la luz......

SEGUNDO DÍA...

Suena el despertador, como casi siempre he dormido profundamente, eso es una suerte, tanto cuando hago este tipo de viajes, como cuando viajo por trabajo, nada mas faltaría que además del cansancio del viaje debería añadir el de una mala noche. Lo primero que hago instintivamente es comprobar el estado de humedad de la ropa y guantes que he dejado sobre el radiador, si estar seca ha mejorado mucho y podré utilizarla. Lo peor son los guantes, esta vez solo llevo dos pares utilizables, el tercer son de esos agujereados de verano y no parece que vaya a poder utilizarlos, ambos están muy mojados, pienso que con el aire de la marcha y el calor de los puños que son calefactables irán secándose.

No se por que pero aun no he mirado por la ventana, doy por supuesto que la lluvia habrá descargado por la noche y ahora debe haber cesado. Abro la ventana, esta todo muy oscuro, solo veo campos y no puedo apreciar si cae agua, aunque noto la humedad mi optimismo natural me hace pensar que no debe llover, me desplazo al lavabo, veo que hay otra ventana que debe dar a la parte delantera del hotel, la abro, hay una farola que crea un circulo de luz anaranjada, dentro de la pequeña zona iluminada en el suelo hay un charco, veo con disgusto que la superficie de este no es plana, esta en permanente movimiento por los círculos concéntricos que van provocando las continuas gotas de agua que están cayendo.

Bajo a la cafetería para desayunar algo, un poco por la necesidad de ingerir energías para el largo día que me espera, pero también como un acto de venganza por la situación, me pido una tarta que promete un gran numero de calorías. En la barra esta el viajante con el que departí la noche anterior, viendo mi intención de reprender la marcha pese al clima, ahora es él el siente pena de mi....

Para cargar la moto con el equipaje debo ponerme ya de inicio el mono de lluvia, ya en parado la lluvia es importante. Estoy acostumbrado a circular con agua, creo mi porcentaje sobre el total de Km. recorridos es de los mas altos, en parte por mala suerte, y seguro que por que no dejo de hacerlo por este motivo si tengo un objetivo que cumplir. Pero colocarme el traje de lluvia ya en el inicio del día me da mas coraje, pero no hay mas remedio, o sea que no me quejo mas y ahí vamos.....

En la primera planificación del viaje decidí que uno de los puntos que debería tocar como final de etapa era Foz, después lo cambié por Ribadeo que a priori es una población, que por su mayor tamaño, tiene mas posibilidades de hospedaje. Pero como en mi cabeza se fijo el nombre de Foz, y también unos días antes de partir me enteré que una compañera de trabajo es natural de este lugar y aunque no lo comenté con ella, me parecía una falta hacía ese lugar no acercarme, eso suponía hacer unos pocos kilómetros extras que con le que me está cayendo tiene su mérito. Perdóname que yo mismo me halague, pero es que cuando algo se me mete en la cabeza las condiciones deben ser muy adversas para que renuncie a ello.

Llego a Foz amaneciendo, a parte del madrugón, la situación oeste contribuye al retraso en la aparición de la luz, todo tiene un tono azulado. Me dirijo al puerto, en las poblaciones con puerto no puedo evita visitar esta zona. Allí paro y hago alguna foto testimonial de mi paso, siguen sin gustarme mis fotos, no creas que siempre es así, no obstante hago un último intento, no hay nadie por las calles, pero veo una persona que se va acercando y a cierta distancia me mira con algo de recelo. Es un hombre de edad indeterminada con un mono azul de esos de mecánico y una gorra también del mismo color, le pido si me puede hacer una foto, en un primer momento intenta hacerme creer que no me ha visto, pero insito, me doy cuenta que es un inmigrante, creo que marroquí, desconfía de mi aspecto, yo haría lo mismo...., igual no tiene los papeles en regla y un tío con moto y casco debe parecerse en mucho a algunos cuerpos policiales, después de varios intentos, no parece muy familiarizado con la técnica digital, consigue sacarme un foto.


Retomo la ruta, y en este momento decido fiarme al cien por cien de mi GPS, lo tengo programado para evitar autopistas y autovías y elegir la ruta mas directa. Me envía por unas carreteritas muy húmedas, bajo mucho la velocidad, levanto la visera y puedo oler con intensidad a eucaliptos, paso por pequeñas aldeas con sus hórreos que no son de esos “turísticos” que hay al pie de carreteras mas transitadas, estos están algo mas descuidados pero son mas auténticos, decido concentrarme en la vivencia de este momento y no fotografiar nada.

Pienso que los GPS no son tan malos como yo pensaba, esta ruta no le hubiera elegido yo nunca, y pese a la continua lluvia, me ha encantado y me ha subido la moral para continuar. Le daré alguna oportunidad mas a este aparato.....

Cuando el aparato me vuelve a carreteras mas concurridas el trafico es intenso, y la obras de mejora de las carreteras muy frecuentes, me dirijo a Santiago, voy avanzando muy lentamente, parece que la lluvia empieza a cesar, pero no me fío, ya sabes siempre que me quito el equipo de lluvia vuelve a llover, lo mismo me ocurre con las gafas de sol, a veces voy aguantándome con el sol de frente, en cuanto decido parar para ponérmelas, pues ¡zas! va y se nubla, ¿seré gafe?...

Paso por Santiago veo las torres de su catedral pero no puedo parar llevo mucho retraso, en una gasolinera de la afueras encuentro otro joven gasolinero que me recuerda al de mi primer repostaje, a estos jóvenes los veo yo con ganas de moto y aventura, a ver si es verdad y en las próximas generaciones no se pierde este espíritu que me empuja a hacer estas locuras....

En la gasolinera he dudado en quitarme el traje de agua, pero he pensado aguantar algo mas, por si acaso. Ya con el sol calentándome la “chepa” decido parar a tomar el primer café después del desayuno, estoy camino de Pontevedra, la carretera es buena y bonita, lastima de obras de tanto en tanto. Paro en un bar, antes de entrar me desprendo de toda la equipación de lluvia, noto algo de frió, las prendas que llevaba debajo no estaban bien secas han hecho un efecto invernadero, pero al quitar la cubierta impermeable la humedad a pasado de caliente a fría, bueno con la velocidad ya se secarán en breve. Mientras estoy haciendo esta maniobra para justo a mi lado un todo-terreno de la Guardia Civil, no tengo nada ilegal pero... parece que me los encuentro en todos sitios, y algo me inquieta......

Decido tomar solo un cortado, en este punto medito que los precios del café deben bajar cuanto mas al oeste, solo pago 80 céntimos, desde mi salida han ido bajando a razón de 10 céntimos cada trescientos kilómetros..., ¿curioso?..... Saco mapas y GPS y compruebo con algo de preocupación que son las 12,30 horas y pese a madrugar solo llevo unos 250 Km.. Cuando tengo que hacer unos 1.000 Km. por día tengo una especie de teoría que consiste en dividir la ruta en tres tramos de mas o menos 300 Km., es importante que el primer tramo se realice antes de las 10 de la mañana, para ello hay que madrugar, los otros 300 antes de parar a comer, aunque esto sea tarde debes esforzarte en no parar antes de haberlos hecho, así el ultimo tirón, donde estas mas cansado, viene ya cuesta abajo, y puedes empezar a buscar donde dormir con cierta tranquilidad y según la época del año con luz natural, lo que evita el sentirte “tirado” . Pues evidentemente hoy no estoy en la media ni de lejos...

Debo tomar una decisión y la tomo: Cuando llegue a Pontevedra cogeré autopista para pasar a Portugal y por lo menos la utilizaré hasta Lisboa. He examinado los mapas y me hace mas ilusión recorrer las carreteras del sur de Portugal que no las del norte, y si no acelero la marcha me va a ser imposible hacerlo y cumplir el horario, poniendo en riego el cumplimiento del reto....

Como que las autopistas carecen de historias para contar, solo mencionar algún repostaje con café, ¡que sigue bajando de precio....!, aunque la gasolina sube ¿?...Solo un apunte, no importante pero a mi me parece curioso, en la autopista llevo puesto los auriculares para escuchar música, como que la velocidad hace que no se acaben de oír bien, las canciones no se oyen solo de adivinan, pues mi cerebro os aseguro que es el mejor equipo de alta fidelidad, he llegado a la conclusión que lo importante no es oír bien la música, si no recordarla, si logras eso da igual la claridad del reproductor... en mi mente se produce la sensación que tiene asociada cada una de las canciones que tantas veces he escuchado aunque no las este oyendo...

Llego a Lisboa ya avanzada la tarde no he comido, debo recuperar tiempo, entro en la ciudad ya que mi intención por ser mas periférico y mas romántico dada su antigüedad, es cruzar por el puente del 25 de Abril. Es aquí donde mi GPS, que he pensado que me ayudaría, insiste cabezonamente en llevarme por el mas nuevo, y no por ello falto de belleza, puente de Vasco de Gama, después de tres intentos de hacerlo por el antiguo cedo, maldiciendo las indicaciones de la ciudad y al “tonto” GPS que no me ha ayudado.... Perdona pero aquí lanzo otra de mis teorías sobre los GPS, y esta dice que este aparato es como tu pareja (por no decir como las mujeres que parecería comentario sexista... aunque ya lo he hecho...), hay momentos en los cuales no puedes pasar sin el, pero en otros lo querrías apagarlo....

Atravieso esa colosal obra despacio, mas despacio que la velocidad que se exige, oliendo el aroma a mar y rió que allí se mezclan. Una vez que me he alejado de Lisboa vuelvo a las carreteras como había previsto. Ene asta zona las carreteras son largas rectas que discurren entre pinos y suelos arenosos, que hacen que el asfalto sea algo bacheado, se circula a bastante velocidad atravesando núcleos de población mas o menos turísticos que hacen bastante peligrosa esta zona. Para entendernos, especialmente los lectores paisanos míos, es como la autovía de Castelldefels en los años 70 pero con mas de 100 km. de longitud.

Aunque no voy muy bien de tiempo, decido llegarme hasta un punto en el mapa que ha captado mi atención, el cabo Sines, no se nada de ese paraje, pero al verlo en el mapa me han dado ganas de ir hasta allí, además como que no he podido pasar por la parte mas oeste de Lisboa pienso que este adentramiento en el Atlántico debo hacerlo. Este es otro de los problemas que les veo a los GPS, no te dan esa perspectiva que se tiene con una mapa, al ver un trozo de papel plano hay lugares que no se porque me atraen y me dan ganas de dirigirme hacia ellos, es como si la visión de su situación en el mapa tuviera un magnetismo inevitable. Es recomendable hacer alguna salida así, a descubrir un lugar cuya única referencia es un grafismo en un papel, y si no sabes decidirte te aconsejo una idea que he visto en una anuncio de una conocida marca de motos, que consistía en desplegar un mapa en la pared lanzar un dardo al azar, y dirigirte a ese punto...... sencillamente “encantadora la idea”.... ¡algún día lo probaré...!

El lugar es una mezcla de zona industrial y de turismo, por un lado parece que hay grandes instalaciones petroquímicas, con muelles adaptados para la carga de grandes buques y por otra playas de blancas arenas. Nada que me entusiasme, pero este es el peligro tomar este tipo de decisiones impulsivas. El sol esta bajo, intento hacer algunas fotos mientras estiro las piernas, y siguen sin gustarme....Llamo a T y a mi hijo A, todo va bien, les tranquilizo diciendo que la lluvia se ha convertido en un tibio sol que me ha devuelto el animo....

Aunque pensaba que he perdido el tiempo, no es exactamente así, ya que al reemprender la ruta me meto en un entramado de preciosas carreteras con suaves desniveles y curvas muy adecuadas para trazar con naturalidad, por si fuera poco el sol lo tengo de espaldas o lateral, pudiendo ir acompañado de mi sombra, estas son las condiciones de luz ideales para circular en moto, el sol de frente es un suplicio. En este estado de placer se podría decir que solo falta una música, pues no, no faltaba, y aquí ni si quiera debo imaginarla, están sonando mis canciones preferidas, imagínate las tuyas y vive este momento que es de los que justifican todos los sufrimientos anteriores......

Saboreo con auténtico deleite estos kilómetros. Pero la realidad es la realidad, esta oscureciendo, eso no me preocupa, pero las gotas que empiezan a golpearme la visera ya no es lo mismo, pienso llegar hoy como mínimo al cabo San Vicente, y me gustaría hacerlo con luz, y seco a ser posible.....Paso por delante de una gasolinera en unos parajes en los que no debería estar algo tan poco poético, pienso en repostar, pero como aun no se ha encendido la reserva y me deben faltar unos 60/70 Km., decido seguir para intentar llegar al Cabo San Vicente con algo de luz.

La lluvia es fina, menos mal, pero la noche se me hecha encima, nada mas pasar la gasolinera se me ha encendido la reversa, y no parece que vaya ha encontrar ninguna en los próximos kilómetros que discurren por parajes solitarios. Empiezo a preocuparme no llego nunca, se que antes de Sagres, lugar donde esta el cabo, hay una población algo mas grande, Vila do Bispo, en la cual ceo que podré encontrar gasolina.

Llego a Vila do Bispo, la población parece mucho mas pequeña de lo que yo había imaginado, todo esta muy oscuro parece que no hay iluminación en las calles, empiezo a temer lo peor, se nota que allí ha caído bastante lluvia, por lo menos de esa si que me he librado, pienso, intentando de buscar algo positivo en mi situación. Debo tener muy poca gasolina, veo una abuela por la calle y le pregunto con muy poca fe, de que haya alguna gasolinera, de que me entienda o de que la entienda, pero hace un gesto que me da esperanza, como indicando algo no muy lejos, avanzo por las calles oscuras y desiertas de un pueblo que parece bastante rural, y de golpe entro en una moderna rotonda con centro ajardinado que no pega para nada con el resto del pueblo, es como si me hubiera trasladado en el túnel del tiempo al mismo lugar pero unos años después, y al levantar la vista hacía la dirección que me marcaba la abuela veo unas luces me acerco y ¡bingo!...una pequeña pero moderna gasolinera. ¡Uff! que descanso.....

Me relajo, bajo lentamente examino la instalación y compruebo que incluso tienen gasolina de 98 octanos, frivolidad que yo uso, ¡increíble!. Reposto, se paga en una muy pequeña tienda como queriendo imitar a otras grandes aéreas de servicio pero todo en pequeña dimensión. La joven que me cobra esta departiendo con otro joven que a mi me parece que esta muy interesado en ella, no me hacen ni caso, y eso que no hay ningún coche en las cercanías y que no me parece a mi que yo sea un cliente típico de estos lares ni a estas horas...¡ pero el amor es el amor y todo lo nubla......!

Cayendo algo de lluvia pero con mejor ánimo por mi suerte me dirijo a Sagres, estará a unos 15 Km. la carretera es bastante recta y como que ya no sufro por el consumo y no hay trafico le doy al “mago”, tengo ganas ya de llegar, decido visitar el cabo San Vicente auque sea noche cerrada. Cumpliré con uno de los puntos del reto, e intentaré ahora que tengo el deposito llevo adelantar al máximo porque mañana quiero estar temprano en Sevilla donde voy a coincidir con una amigo.

Cuando entro en Sagres me llevo una sorpresa, en la entrada de la población veo hasta tres enormes gasolineras con sus altas columnas luminosas encendidas, están abierta pese a lo avanzado de la hora, en Portugal cierran por las noches la mayoría de estaciones de servicio. Pienso en lo que he sufrido y lo maravillosa que me pareció la pequeña instalación de Vila do Bispo, pero seguro que si no encuentro aquella estas estarían cerradas....

Entro en la población, es muy turística pero un poco desangelada, parece que estamos en invierno, el clima así me confunde, solo algunos rótulos de bares y restaurantes indican que hay alguien aun fuera de casa. Tomo la carretera que conduce al faro del cabo San Vicente, según los indicadores hay 8 kilómetros, todo esta muy oscuro y no es por la falta de luna, si no por lo encapotado que esta el cielo, no obstante se adivina a mi izquierda los altos acantilados y me llega tanto el olor como el rumor del mar, voy muy despacio para saborear todas estas sensaciones en uno de los puntos mas míticos que tocaré en este viaje.

La carretera acaba justo delante de una puerta de hierro que da acceso a la torre del faro, el foco de este me deslumbra rítmicamente, aun no he parado mi moto, el faro de esta parece querer competir en una lucha desigual con el gran foco de luz de la torre. Pienso que pese a ser mas modesto mi foco de luz este ha visto mucho lugares mientras que el todo poderoso faro esta condenado por los siglos a alumbrar siempre los mismo acantilados.

Desmonto lentamente, por el cansancio pero también por respeto al lugar, paro el motor, pero dejo la luz encendida no solo por ver yo, si no también por no interrumpir la conversación imaginaria que he fantaseado que mantienen los dos focos.

Respiro profundamente, miro hacia el acantilado y procuro acomodar mi vista a la oscuridad, al cabo de un rato empiezo a ver con mas claridad, el aire me azota con mucha intensidad, de entrada no me he quitado el casco como para protegerme. Intento hacer una fotos “testigo” pero si en otras condiciones no me parecían que hacían honor al lugar aquí ni te lo explico, no solo por lo que los elementos del lugar son imposible de captar, si no que mis sensaciones estas desbocadas y eso no hay imagen que lo pueda recoger, y tu a través de este escrito si que puedes con tu imaginación acercarte mucho mas....

Ahora si que me quito el casco para sentir el aire que lleva gotas de lluvia y mar mezcladas en mi cara, es un momento mágico, decido compartirlo con los amigos que en breve visitaré, llamo a F al que me falta solo unas horas para verlo en Sevilla y a A, que un día después visitaré n Águilas. Son moteros y comprenden mi estado de emoción...

Permanezco por un largo rato en la plataforma del acantilado del faro, quiero retener bien este momento, estoy solo, pienso que si hubiera llegado a una hora mas normal no tendría esta situación de privilegio, o sea que no hay mal que por bien no venga. Es hora de continuar el viaje, interrumpo la conversación de los faros dando la espalda a la gran torre.

Nada mas iniciar el camino de regreso a Sagres, como si el tiempo hubiera respetado esos momentos, me empieza a llover de forma torrencial, y con viento racheado que hace imposible andar en posición totalmente vertical, tengo que bajar mucho la velocidad, el agua me cae con intensidad como nunca antes me ha pasado. No llevo el mono impermeable puesto, pero sin ningún refugio y con la intensidad de aire es inútil intentarlo, además en unos pocos segundos estoy totalmente empapado, noto como el agua corre por mi piel, especialmente el la zona de las ingles... ¡si! ya se que es algo cómico pero tengo esa sensación de cuando te mojas esas partes con agua muy fría, y va bajando por las piernas y se me están llenando las botas....

Solo ocho kilómetros, se están haciendo eternos, voy muy despacio por el viento racheado que parece que quiere tumbarme a sacarme de encima de la moto, la visera totalmente abierta y a penas veo un tímida línea de la carretera bajo un torrente de agua. Al entrar en Sagres por la protección de los edificios parece que es mas soportable, ha estas altura ya he decido que me quedaré a dormir en el primer hotel que vea, veo algunos rótulos e indicadores de apartamentos, pero yo lo que necesito es un hotel sea cual sea el precio, al final del frente marítimo del pueblo encuentro un hotel, entro en unos jardines y ahí hay un edificio moderno y lujoso, pero no puedo pensarlo mas.

Aparco bajo una cornisa justo a la entrada, ahora ya no cae tanta lluvia, mi aspecto es lamentable, el recepcionista ha seguido con curiosidad toda la maniobra, entro y como si nada pido una habitación, el hotel parece un centro de convenciones por lo que calculo que debe tener muchas habitaciones. Este consulta el ordenador y me da dos precios asequibles para el lujo del establecimiento, en España serian otros, la diferencia entre uno y otro son las vistas al mar o al jardín, como que pienso madrugar le explico que las vistas me traen sin cuidado.

En el inmaculado suelo de mármol blanco estoy dejando un charco que empieza a ser de dimensiones preocupantes, intento moverme de un lado a otro del mostrador de la recepción pero el efecto es peor, viéndolo el recepcionista llama a una asistenta que cubo y mocho en mano empieza a recoger el agua, cuando marcho hacia la habitación esta me sigue recogiendo el reguero que voy dejando, la imagen es algo cómica pero la empleada tiene claro su objetivo, la pulcritud del establecimiento, y no le importa mi sentido del ridículo, cuando veo el ascensor acelero un poco y me meto solo en el.....

La habitación es funcional pero de lujo lastima de las pocas horas que la voy a utilizar. Antes de meterme en la ducha para reponerme bajo a recoger alguna cosa a la moto, ya me he quitado las prendas que mas chorreaban, llamo al ascensor y me encuentro con la empleada que lo acaba de fregar, no me dice nada pero me mira con una mezcla de amenaza y compasión, antes de que cierre la puesta me asomo y veo que sigue fregando el reguero que he dejado en esta planta y que acaba en la puerta de mi habitación.

La ducha es reconstituyente, bien caliente como siempre, paso un largo rato bajo el chorro inmóvil. Antes de salir ideo un sistema para secar la ropa que consiste en inmovilizar el secador del pelo y con una goma dejar presionado el gatillo, apuntado hacia la ropa que he colgado estratégicamente el baño, con la puerta cerrada se crea un ambiente cálido que algo acelerará el sacado natural, dispongo de pocas horas....

Bajo vestido de calle a la cafetería, lo único abierto, donde solo me ofrecen un sandwiches de jamón y queso, pues venga nos hable mas....., recuerda que no he hecho ninguna parada a comer, solo me mantengo de cafés y una sola pasta tipo donut que en una gasolinera comí. Pese a todo me siento bien, hoy han vuelto a ser mas de mil kilómetros, he perdido el interés en contarlos exactamente, y en horas si que habré rondado las 16 por lo menos. Veo que tengo un mensaje en el móvil, es M, mi amigo motero, que sigue preocupándose por mi, se merece que le llame , lo hago aunque es tarde, le comento un pequeño resumen y le encargo que transmita en el foro que no sufran mas que voy cumpliendo los hitos. Mientras como mi parca cena voy escribiendo en una libreta parte de las sensaciones del día lo que me ayudará después a escribir un relato.

Ya en la habitación compruebo el funcionamiento de mi improvisada secadora, pongo el despertador a las 6,30 horas, y cierro los ojos........

TERCER DÍA.....

Suena el despertador, esta vez lo primero que hago es mirar por la ventana, está todo muy oscuro, fuerzo la vista, y parece que no llueve, para mi son las 6,30 pero en Portugal son las 5,30 horas, de ahí que el recepcionista me mira con cara de incredulidad cuan lo pido la factura, debe abrir la puerta que han cerrado por seguridad por la noche.

Noto la ropa algo húmeda, pero sin mi sala de secado artesana el resultado sería mucho peor. Cuando empieza a amanecer veo que el cielo esta muy oscuro, pero antes de empezar a hacer cábalas sobre que pasará hago una detenida observación de este. El Norte y el Oeste están verdaderamente cerrados, pero hay algún que otro claro hacía el Este que es mi dirección, esto me alegra. No obstante me cae alguna que otra gota, pero a estas alturas solo otro diluvio me podría estropear mi numantino buen humor.

Entre la humedad y el fresco de la mañana no voy del todo cómodo, en cuanto encuentro la autovía que se dirige hacia la frontera la cojo, y en la primera área de servicio paro a tomarme algo caliente, estoy aun en riguroso ayuno. La cafetería acaba de abrir, para mi son un poco mas de las siete, pero en Portugal es una hora menos, de ahí que prácticamente no tiene aun nada sólido, solo bollos industriales, entre que no me vienen de gusto y que en Sevilla pienso hacer un desayuno “como Dios manda” con mi amigo F, pido el ya recurrente cortado, que en estas tierras no es fácil que lo entiendan debiendo pedir un café con leche pequeño. El precio sigue bajando, solo 65 céntimos, sospecho que a partir de aquí, cuando cruce las frontera volverán a subir.

Es sábado y se nota, pese a ser una ruta teóricamente frecuentada a estas horas aun no hay nadie. Cruzo la frontera, por un bello puente, aunque ahora son casi todos iguales, calatravianos los llamaría yo, supongo que este que según recuerdo es de principios de los 90 debe ser del famoso arquitecto valenciano, y si no lo es como si lo fuera....

Cuando estoy cerca de Huelva paro en un ensanchamiento del arcén, de esos que hay para detenerse por avería con un poste de llamadas de emergencias, sin quitarme en casco y con la función manos libres hablo con F, así habíamos quedado para que pueda prever la hora de mi llegada al punto convenido. Reemprendo la marcha, no sin antes empezarme a preocupar por mi nivel de combustible, he apurado por no repostar en Portugal donde supongo que la gasolina debe ser lo único mas caro que en España.

Llego al punto de encuentro convenido, aun o ha llegado F, que va a venir con su mujer A, pienso que cuando se va con una mujer todo se retrasa, perdonadme las féminas y en especial A, pero esto es un hecho sobradamente contrastado por la experiencia. No me importa esperar, es mas me va bien para ponerme en situación, con F solo hemos coincidido una vez hace muchos meses, pero incluso antes de vernos ya éramos amigos, y ahora lo somos mucho mas, esta es una de las virtudes de Internet, aunque personalmente creo que para este tipo de relaciones de amistad es muy útil, no creo que para buscar pareja o sexo sea un buen medio, ya que el “feeling” que se debe producir para este tipo de relaciones no se puede crear en la distancia, generando en muchos casos frustraciones en los primeros encuentros, o imposibilidades de mantener estas relaciones por los obvios problemas de las distancias en vidas ya asentadas. ¡¿Qué sabré yo de todo esto?!, pero como dice mi mujer tengo que tener opinión de todo y lo que no sé me lo invento, igual tiene razón.....

Volviendo a mi amigo F, este ha sido padre y en consecuencia A madre, por segunda vez, hace unos pocos meses (los dos por segunda vez y de los mismos niños, que hoy el mundo esta muy movido y no está de mas explicarse un poco...), esta salida es la primera que hacen sin niños. Los pocos minutos de espera (digo pocos para que no se sientan mal...) los paso escuchado mi música en mi MP3, y rascándome la cabeza, ¡si, rascándome la cabeza!, que esta es una necesidad impulsiva que cuando has llevado el casco mucho rato es inevitable (volverme a perdonar los no moteros..). A los que os guste llevar el pelo muy arreglado el tema de las motos es complicado, T mi mujer esta en este grupo con toda seguridad, un motorista o una motorista guapa pierde mucho con el casco recién quitado después de mucho kilómetros..... Aunque pensándolo ahora conozco alguno que no les afecta, son hombre y no se si por seguir las moda de los últimos años de llevar la cabeza rapada o por que la naturaleza les ha privado de cobertura en esta parte, la verdad es que en este punto llevan ventaja, no obstante yo prefiero seguir rascándome durante minutos las cabeza y asuntándome cuando me veo en el espejo el lavabo del consabido bar de carretera.

Bueno creo que estoy retrasando mucho la llegada de F, no soy justo no tardaron tanto, pero es que como bien dice F hablo y ahora escribo mucho. En cuanto llegan desmontan de su moto y en un principio extiendo la mano a F, pero al momento los dos nos damos cuenta de que somos mas amigos que solo para eso, y nos damos un fuerte abrazo, durante meses hemos estado hablando (mejor dicho, escribiendo) de este día y a los dos nos hace mucha ilusión. En cuanto A se quita el caso le endoso dos besos. Como es costumbre mía siempre que hago algún viaje que lo encuadro en la categoría de “aventura” no me afeito (por comodidad pero también por aumentar el “look” bohemio), por lo que deduzco que para ella no habrá sido una experiencia agradable, pero para mi si, la tibieza de un rostro femenino siempre se agradece cuando se han acumulado tantas inclemencias. ¿lo entiendes F..?

El plan es que me acompañen hasta Tarifa y allí yo continuaré mi ruta. Lo primero que les pido es buscar un lugar para poder desayunar, estoy en ayunas, es la excusa para poder sentarnos a charlar en una mesa. En cuanto salimos de los alrededores de Sevilla, ya en una carretera mas local paramos en un gran restaurante de carretera típicos de esta zona. El local es enorme, lo que se suele pedir para desayunar son tostadas con las variantes de aceite, tomate, manteca colorada etc., los del lugar como mis amigos lo toman con café con leche o incluso con Colacao, pese a haber vivido en Sevilla a mi esta mezcla de salado dulce me es imposible, pero me trae muy buenos recuerdos de aquellas épocas.

Nos sentamos en una mesa y empiezo con mi “interrogatorio” se que tengo poco tiempo y deseo conocerlos mas a fondo, ya que tengo fama de hablador no me voy a cortar ahora. F es mas reservado pero A es de los míos, la conversación confirma mis impresiones tengo delante a dos jóvenes valientes y emprendedores, tienen toda mi admiración. Yo también estoy aprovechando el tiempo y coloco gran numero de palabras por minuto. En mi habitual gesticulación tiro mi café por la mesa, se que cuando lean esto T y mi hijo A, esbozarán una sonrisa y pensarán “otra vez mas...como siempre”. En comidas con amigos en las que la conversación tiende a ser fluida y animada T siempre esta atenta y con una habilidad que ha adquirido con los años rápidamente configura una zona de seguridad alrededor del alcance de mis manos, no obstante no siempre tiene éxito y las mejores ropas de mis amigos han sufrido algunas veces los efectos de sopas, refrescos, cafés e incluso recuerdo una vez un inmaculado pantalón de skí blanco recién estrenado, que sufrió el impacto de lleno de un batido de chocolate caliente....

Volvemos a la carretera. Me dejo llevar por la ruta que F ha elegido, esta es una sucesión de lomas y curvas suaves, carreteras anchas con cielos espectaculares, y el campo, debido a las reciente lluvias, esta con un aspecto magnifico. Disfruto mucho de la ruta, no solo de carreteras de montaña debe vivir el motero “roadster”, estas que estoy recorriendo permiten disfrutar de la conducción y poder desviar la mirada hacia los campos y los cielos (en otros escritos he denunciado la falta de atención que tenemos a estos.... son un espectáculo..), en una revirada carretera es muy difícil apartar la vista del asfalto.

Ya cerca de Tarifa se ve todo el cielo plagado de velas de “sky-surf”, llevo retraso sobre el horario, solo las contemplamos desde las motos.

Llegamos a Tarifa y lo suyo, pese a mi insistencia de la prescinbilidad de las fotos testimonio, es hacernos algunas fotos en lugares emblemáticos. A, con gran paciencia y jugándose la vida, en una calle muy transitada, me saca algunas en la entrada de la antigua ciudadela amurallada. Después nos dirigimos al punto mas sur de la península, donde se unen el océano Atlántico y el mar Mediterráneo. Este punto es un antiguo fortín que a modo de pequeña península está unido a la ciudad por una estrecha pasarela que acumula una franja de arena de playa a ambos lados. Al final de esta pasarela hay un pequeño parking al cual queremos llegar con nuestra motos. El viento sopla con mucha insistencia levantando la arena que ha creado una capa desigual en el suelo de la pasarela, debo cerrar el casco completamente ya que la arena levantada por el aire me azota la cara produciéndome el efecto de miles pinchazos de agujas. Por si eso fuera poco cada vez que la rueda delantera entra en una zona de acumulación de arena esta se frena bruscamente, teniendo que hacer equilibrios para compensar este efecto y no caer, F ha pasado antes que yo solo, A ha desmontado y recorrido la pasarela a pié. Aunque seguro que con otro tipo de ruedas y motos se puede circular por arena de playa, esta experiencia me ha hecho reconocer el merito de los motoristas que de aventuran en los desiertos. Una vez conseguido el objetivo nos hacemos algunas fotos, el viento hace que el lugar no sea muy agradable, no permanecemos mucho tiempo, antes de marchar nos despedimos en este mítico lugar, agradeciéndoles la compañía, y ellos me agradecen ser la excusa para hacer una salida de “novios”, cosa que hacía mucho que no realizaban, me gusta ser motivo de una jornada que seguro que le hará bien.....
Vuelvo a pasar la pasarela con sus equilibrios, me dirijo hacia Algeciras, bonita carretera que sube y baja, ancha con el mar a mi derecha, buen asfalto ya no llueve y puedo trazar tumbando algo mas. Tengo que recuperar tiempo, toda la zona hasta Málaga esta muy poblada y las carreteras atraviesan esos núcleos, así que sin prensarlo, por autopista.

En las cercanías de Málaga para paro comer algo, es el momento de conectar el teléfono, tengo un mensaje de mi hijo, que se interesa por mi situación, le devuelvo la llamada, me comenta que mi madre está preocupada, le encargo que la tranquilice, no tengo mucho tiempo, la llamaré por la noche con una sorpresa. Intento buscar en la bolsa sobre deposito una de las carteras en la cual llevo dinero para pagar la consumición, busco y rebusco y empiezo a temerme lo peor, después de vaciar todo y repasarlo varias veces se confirma: ¡he perdido una de mis carteras!, ¡joder! siempre me pasa lo mismo, al igual que lo de tirar los cafés pero esto es algo más dramático. La parte positiva es que conservo las tarjetas de crédito que llevo en otra cartera y el DNI, las perdidas en un primer repaso mental consisten en el permiso de conducir, una tarjeta solo valida para combustible, y algo de dinero que calibro entre 60 y 20 euros, a mi mujer mejor le digo 20 para minimizar su disgusto, comprensible por otra parte ya que soy multireincidente en este tipo de perdidas. Haciendo memoria de la ultima vez que vi la cartera puedo pensar que la perdí en la primera parada en Portugal, pero que mas da debo anular todo y volver a pedir tarjetas y permiso de conducir.

Me estoy reponiendo del disgusto, miro por la ventana como para despejarme y ¿qué veo?...pues para conmemorar el momento está empezando a llover....¡bien G, eres un tío con suerte...!

Decido dar el primer bocado a mi escasa y ya fría comida me suena el teléfono, es M, una de las pocas mujeres motoristas del foro en el que participo, llama para interesarse por mi situación le hago un resumen pero intentado no transmitir el disgusto momentáneo que tengo, empiezo a estar agobiado mas por el tiempo que he perdido, que por la perdida de la documentación y el dinero en si. Me ha alegrado su llamada pero no se si lo he trasmitido, seguro que M lo sabrá comprender. ya tendremos otras ocasiones de competir por ver quien habla mas....

Lo que si tengo que hacer es llamar a mi amigo A, que me ha brindado su hospitalidad para pasar la noche, con el retraso que llevo le propongo que para estar mas horas juntos haga el la ruta en sentido inverso al mío y que nos encontremos, en algún lugar. Está en Águilas y no tiene la moto que la ha dejado en Lorca, ya que durante el día ha estado lloviendo, pero ni se lo piensa irá a Lorca cogerá su moto y me propone un lugar llamado Las Negras cerca de Cabo de Gata para encontrarnos.

Vuelvo a tener el animo alto, la perspectiva de visitar el cabo de Gata y luego coincidir con A, me ha dado moral. Retomo la ruta con algo de lluvia pero renuncio al incómodo mono impermeable, la lluvia la encuentro en este momento en la cantidad justa, es decir cae pero la combinación de el aire producido por la velocidad hace que esta se seque sobre la chaqueta y pantalón de cordura inmediatamente.

Al poco de pasar Málaga la autovía se transforma en una carretera colgada de un acantilado, atravesando Almuñecar, Salobreña y Motril, y solo cerca de Adra vuelve a ser autovía. A estas alturas se me han acabado las palabras para describir carreteras, pero esta vale la pena recorrerla, mi único temor es que están construyendo autovía y mucho me temo que no dejarán practicable el trazado actual, en estas situaciones es casi mejor que hagan autopistas de peaje que autovías gratuitas, ya que con las primeras están obligados a dejar el trazado antiguo, se que este no es un comentario muy popular pero me resisto a que construyan estructuras viales que acaben con el placer de conducir, y no solo me refiero a motos...

Mi siguiente objetivo es el cabo de Gata, nunca antes he estado y me hace mucha ilusión este paraje. La lluvia es ya casi inapreciable, pero el ambiente es fresco y el cielo plomizo lo que seguro que ayuda en un paisaje tan árido. Cuando encaro el ultimo tramo que discurre paralelo a la playa, antes de iniciar el ascenso a la plataforma rocosa detrás de la cual está el faro del cabo, el viento me azota con mucha fuerza mezclando arena de la playa con agua del mar. Esta larga recta acaba en un poblado de pescadores con cuatro casas, en la que destaca por su desproporción un iglesia con un alto campanario, el lugar me parece sugestivo, me paro hago unas fotos, ahora ya no me parecen tan malas, ¿será mi estado de ánimo?, la funda de la maquina de fotos se me escapa y el viento la arrastra un doscientos metros que tengo que recorrer corriendo, esta es hasta ahora la mayor distancia que he andado desde que salí de casa.

Atravieso el poblado de pescadores esta totalmente desierto las fachadas están despintadas muy castigadas por el viento y el salitre, de fachada a fachada y atravesando la calle han tendido banderolas como las de engalanar los barcos, pero están totalmente desgarradas y descoloridas, lo que da a todo el conjunto un aire fantasmagórico, aumentado el efecto por el oscuro cielo.
Empiezo el ascenso para llegar al cabo, la carretera se hace tan estrecha que si viene aunque sea otra moto de frente no pasaremos, rezo por que eso no ocurra, por posibilidades lo mas factible es que si me cruzo con algo sea con un vehiculo de cuatro ruedas, y yo llevaría peor parte. En un recodo ya veo el faro allá a lo lejos y abajo, puedo parar en un pequeño espacio de tierra justo al borde del acantilado, que parece pensado solo para una moto, hago algunas fotos. Intento reemprender la marcha, pero dejo pasar a un todo-terreno, suerte pienso, detrás de él y a cierta distancia, iré mas seguro por si en una curva aparece otro vehiculo.

Llego al parking que hay al pié de un montículo en la cima del cual esta el faro. El viento lo azota todo con mucha fuerza debo aparcar la moto junto a un muro de piedra excavada ya que temo que la fuerza de este pueda tumbarla. Seguramente será por que está todo a la luz del día pero yo no le encuentro la magia que viví en el Cabo San Vicente. Debo volver otra vez cuando el faro ilumine las montañas de su espalda y el Mediterráneo que tiene delante. ¿Es difícil saber donde esta la espalda y el frente de un faro?, yo ya se lo he asignado. Ahora que pienso la mayoría de los faros que he visitado lo he hecho de día, bueno esto es un buen motivo para repetir las visitas. ¿qué sentido tiene un faro apagado?....

No hay muchos visitantes, del todo-terreno que me sirvió de escudo han bajado cuatro señoras con una indumentaria y aspecto que yo rápidamente asocié a un antigua serie de TV llamada “Las Chicas de Oro”, me siento observado por ellas, mi aspecto desaliñado contrasta con sus blusas asedadas, calzadas con sandalias, cabelleras recién salidas de peluquerías, todo muy poco adecuado para esta visita y menos con el viento reinante que en pocos segundos ha convertido en despilfarro la inversión en peluqueros, y me ha hecho llegar hasta mi el fuerte aroma de sus perfumes, todavía menos adecuados para la hora y el lugar.

Veo llegar dos motos, son muy nuevas, en cuanto descabalgan, y como no podía ser de otra manera, entablamos conversación, les comento mi ruta, con algo de orgullo a estas alturas. Ellos son de la zona, están dando una pequeña vuelta para estrenar la unidad mas nueva, son BMW´s R1200GS, mas adecuadas quizás para este lugar que mi mas asfáltica y modesta R850R, pero, como bien saben mis amigos, no me producen ninguna envidia. Soy de la opinión que este tipo de motos, como los coches 4x4, en un muy bajo porcentaje de su uso amortizan sus cualidades fuera de carretera. Pero esto es un tema que esta fuera de la intención de este relato.

Cuando me dispongo a marchar una de “Las Chicas de Oro” se me acerca y me dice si les puedo ayudar a empujar su enorme 4x4, que no arranca, en un principio me extraño que me lo pidan solo a mi por dos motivos, primero por que pienso que mi aspecto esta tan desacorde con el suyo que lo normal es que me evitaran , es como si un ejecutivo le pidiera a un “punky” ayuda, y en segundo lugar por que mis amigos moteros son algo mas fuertes que yo, a parte de doblarme en número...., no obstante accedo, ciertamente los moteros se han alejado algo para contemplar el acantilado y eso en principio me vale como explicación. Me coloco en posición para empujar y una “Chica de Oro” a cada lado mío, otra en el volante y la cuarta no parece dispuesta a empujar, pienso que debe ser por cumpla de la artritis que nos hace este feo, el aroma del perfume se hace mas intenso por la cercanía, pero el efecto que en mi produce es el contrarío que pensó el creador de aroma. Con sobretodo mi esfuerzo en pesado vehículo se mueve uno pocos metros y muy sorprendentemente arranca con un ligero sonido que a mi parece el motor de arranque, me agradecen mi esfuerzo, y con alguna que otra risita mas propia de colegialas que de su edad suben en el coche y se marchan. Yo me quedo con cara de tonto en medio de parking, me encojo de hombros y pienso ¡será posible que me pasen estas cosa!.

Recuerdo que mi amigo A. me ha citado en un lugar no muy lejos de aquí en línea recta, pero que debido a la orografía del Cabo de Gata me llevará algún tiempo llegar, llevo el horario justito y tengo ganas de ver a A. Para evitar perdidas en una zona que no conozco muy bien le voy a dar otra oportunidad a mi hasta ahora discutido GPS. Debo deshacer una parte del camino, incluido la zona angosta, hacía el faro, voy rápido dentro de las posibilidades de la carretera, por lo que no tardo en dar alcance al coche de las “Chicas de Oro”, como era previsible al adelantarlas de reojo adivino sus risitas..., pienso que si aun continúan solteras no es de extrañar.....

Sin conocer el terreno vuelvo a desconfiar de mi GPS, pero le hago caso, me ha vuelto a sacar a la autovía, y eso que lo he programado “por el camino mas corto”. Bueno ya volveré, cuando venga al faro de noche, y podré recorrer las pistas que mi tonto GPS no sabe. Me caen algunas gotas, pero no importa me gusta mucho el panorama, cuando salgo de la autovía, por la que por suerte he hecho muy pocos kilómetros, las carreteras se vuelven estrechas y muy poco transitadas, no se si oscurece o se esta nublando pero la luz es escasa, lo que seguramente le da un encanto mayor a estos paisajes que deben ser de los mas castigados por los radiaciones del sol de toda la península.

Cuando parece que la carretera no puede llegar a ningún sitio habitado, detrás de una curva aparece un pequeño núcleo de casas blancas pegadas a la costa. Cuando entro por sus calles me sorprende la animación que en ellas hay, se oyen músicas, llego al final de lo que creo la calle principal que acaba en una rocosa playa. No veo a A, no puede estar lejos esto es muy pequeño, veo que tengo un sms en el que me indica que me espera en una especie de fiesta en la que hay música. Sin casco y despacito, (estoy en el fin del mundo, aquí parece que no hay ley), ¡que gusto el aire fresco en la cara!, me dirijo por el oído a la zona de donde proviene la música. Llego a una especie de plaza en la que hay una concentración numerosa de lo que deben ser los últimos ejemplares de “Hippie’s” del continente, o mas bien la degradación de sus sucesores..., no me interesa mucho a lo que allí están, busco con la mirada a mi amigo, dentro del colorido de toda esa muchedumbre se me antoja como el juego de buscar a Wally, pienso que vestidos de moteros no debe haber muchos, yo estoy al lado de mi roja moto de pié, es por eso que A acaba dando conmigo antes que yo con él.

Aprendida la lección de no atar los afectos que tuve con F en mi encuentro, esta vez si que le lanzo a un sincero abrazo con mi amigo. Aunque te pueda parecer poco adecuado el momento, debo comentar ahora, dada la idoneidad, que abrazarse a un amigo con traje de moto es un experiencia sorprendente, en un principio piensas: “joder que fuerte que esta este tío” pero al momento caes en la cuenta de que: “coño son las protecciones”, con lo que tu autoestima queda reparada al momento, sabedor de que tu también llevas esas protecciones, y tu aspecto y tacto es de tío fuerte....

Después de los ¿como estas?, A me comenta algo que le tiene en estado de emoción, y es que en este lugar tan recóndito donde ya es difícil que coincidan dos motos y del mismo modelo, mas sorprendente es que haya tres, y que esta última sea matricula, no te lo pierdas, de Nueva York, ¡si la de los EEUU!, me refiero.....Llevo mi moto hasta el lugar en que están aparcadas las otras dos, ambas de color negro, la mía roja. La del yanqui está bastante castigada y cargada con un equipaje que parece que le haya caído accidentalmente del cielo, ya me entiendes... un poco desaliñada toda ella. Pero estar aquí tiene mucho mérito.

Estamos A y yo repasando la moto y aparece el americano, que mas bien tiene pinta de ser de Barbate, pero su poco dominio del idioma y su acento me convencen de que es “autentico”. Intento explicarme como solemos hacer con los extranjeros, hablándoles despacio y a gritos, después de dejarme terminar el americano suelta el tan descorazonador “Do you speak English?” (lo he copiado de un traductor de Internet). En este momento A, sorprendiéndome (perdona A, ¿no se porque...?) le lanza un discurso que a mi me parece de los mas perfecto, incluso me atrevería a decir con acento de Kentucky (aunque A con toda honestidad me indica que su acento es mas bien de Lorca). Pues eso que con la ayuda del políglota A, nos explica que lleva 6 semana en España, y que su intención es viajar por Europa hasta llegar a Finlandia. ¡impresionante!. Vemos en lo que creemos su cuentakilómetros que aparece la cifra de 80.000, pero ¡son millas!, nos explica que también ha dando una vuelta “around EEUU and Canada”, y en solitario “alone”, llegando incluso a Alaska, todo esto último lo he entendido si necesidad de traducción. Veo que mis aventuras en solitario son aun de principiante......Nos quedamos con ganas de preguntarle, ¿de donde sacas las pasta....?

Está cayendo la noche, decidimos emprender la marcha, A me ha prometido que me va a llevar por pistas asfaltadas poco frecuentadas y carreteras locales hasta Águilas, donde terminaremos la jornada. Yo sé que es un piloto rápido con lo cual le pido que acomode su ritmo al mío. Para calibrarlo hago yo delante las primeras curvas, y aunque vaya en mi contra para el resto del camino intento dar lo mejor de mí, creo que he aprobado, puesto que A cuando toma la delantera imprime un buen ritmo, el conoce las carreteras y para mi es mucho mas fácil seguir su estela, llevando una referencia es mucho mas cómodo y seguro ir rápido.

Los primeros kilómetros transcurren por una pista, que pese a estar asfaltada, no creo que aparezcan en ningún GPS, o si es así seguro que el mío habría desechado esa ruta. Aunque aun hay luz la de nuestros faros se hace visible en el asfalto. Desde Las Negras habíamos perdido de vista el Mar, cuando lo hacemos es en una especie de instalación industrial desmesuradamente grande en las cercanías de Carboneras, la carretera empieza a escalar y revirarse por una negra ladera, el mar lo tenemos a la vista por la derecha. Estos kilómetros son de extraordinario disfrute, lo serían en solitario, pero con el amigo A de referencia el tema es sublime. Prácticamente ya ha oscurecido, pasamos lentamente por el paseo marítimo de Mojacar, hoy es sábado y por las calles hay gentes que se disponen a usar de su ocio en un noche así, ya no llueve. No se si será así la realidad o es que mi percepción la desfigura pero veo mas mujeres, diríamos jóvenes y recién arregladas para disfrutar la noche, observo que A no pierde detalle del tema y va desviando la vista (veo girar su casco) y alargando mas la mirada según la “calidad” del objetivo (¡hay que vigilar a este chico!, un día se hará daño....). Levanto ligeramente la visera de mi casco y me llegan los efluvios de los perfumes recién pulverizados, en este caso a diferencia de mi experiencia anterior, tengo que reconocer que si que hicieron el efecto que el creador de la fragancia pensó.....

Pasamos de largo este “jardín de las tentaciones”, nos detenemos en un gasolinera, repostamos, ahora ya es noche cerrada, pero A que conoce la zona decide colocarse su mono impermeable, alegando que ha visto unos nubarrones negros, igual es cierto pero en parte por pereza, pero también por que con mi suerte solo llueve cunado no lo llevo puesto, decido no hacerlo para no hacer inútil la complicada maniobra que ha hecho mi amigo, a mi ya no me viene de un remojón mas....

Sin mucho mas que explicar, bueno que no ha llovido ni una gota, llegamos a Águilas, entramos hasta el centro mismo y en el punto mas emblemático de la ciudad, la glorieta, nos detenemos. Ahora es el momento de llamar a mi madre, hasta este momento no te he explicado que la elección del fin de etapa en Águilas tiene doble motivo, uno aceptar la hospitalidad de A, y además que esta es la ciudad originaria de mi madre. Pese a que no vivió muchos años aquí, tuvo que emigrar en los años duros de la posguerra, y pese a no haberla visitado con mucha frecuencia posteriormente, los naturales de esta lugar, y conozco a muchos, mantienen unos fuertes lazos afectivos con esta tierra. Mi llamada le emociona a ella y a mi. También llamo a T, mi día ha sido largo y lleno de muchas emociones, inconscientemente la bombardeo con mis anécdotas, sin caer en la cuanta que ella tan bien esta viendo unas días especiales, tengo que reprimirme.....

Permanecemos un largo rato en la plaza, sin prisas, saboreando la noche, intento recordar esa misma plaza mucho años atrás cuando la visité siendo un niño... no ha cambiado mucho....Nos dirigimos hacía la morada de A, un apartamento que está en la carretera que conduce a las playas entre, Calabardina y en núcleo de Águilas. Dejamos las motos en el parking, A hace unas fotos de rigor para él, toda moto que visita su parking la inmortaliza digitalmente, esto habla de su gran generosidad, este parking y su casa ha sido refugio de muchos moteros que han surcado esta tierras.

Ya en casa, y lo digo como si fuera mía, pues así lo siento y así me lo hace sentir A, observo que el motivo principal de decoración de la pieza principal del piso son las motos, o mejor dicho la moto de A y con el encima, hay varias fotos unas enmarcadas y otras apunto de serlo con las mejores plegadas del propietarios de la casa con su moto, ya dije que es un buen piloto y esas imágenes los confirman. Me brinda la habitación principal con una gran cama para mejor descanso, y con lavabo individual, le agradezco el detalle y acepto, pero era necesario, como ya he mencionado antes duermo en cualquier circunstancia, otra cosa es los que están a tiro de mis ronquidos, de lo cual le advertí repetidas veces...

Una reparadora ducha y la guinda de su amabilidad estaba por llegar, esto es la cena. En un “plis plas” preparó una deliciosa, abundante y surtida ensalada, dos doradas a espalda, y ya tenia a punto una sopa de codillo para entrar en calor, después de las lluvias. Todo delicioso, cambiando alguno de nuestros sexos, Dios no lo quiera, se podría decir aquel tópico que me quería enamorar por el estómago. Amigo A sinceramente te recomiendo que los pruebes ahora que la asignación de las tareas culinarias no es exclusiva de la féminas. Concretamente si yo cocinara así tendría a mi mujer rendida a mis pies, ya que a ella, espero que no me lo tenga en cuenta cuando lea esto, no es la cocina una de sus habilidades predilectas.....

Pero por si esto fuera poco homenaje, la traca final es que A tiene la “mano rota” preparando Mojitos, y ahora si que creo que esto lo utiliza mas que sus habilidades en la cocina, para atraer a su “guarida” “victimas”, de esas que observaba, con peligro de su vida, por las calles de Mojacar... bien perfumadas.....

En nuestro caso el Mojito, o mejor dicho los Mojitos, sirvieron para que tras la cena e instalados en un cómodo sofá con la música adecuada (¡ojo que esto empieza a parecer algo que no es....!), se nos soltara la lengua y nos dieron las 3 de la mañana (todo un record para mi que ni bebo ni trasnocho habitualmente) comentado temas que van desde las motos, pasado por el trabajo, y sobre todo filosofando, que es como mejor se conocen las personas... y si A ya prometía en estas conversaciones confirmó que en Águilas tengo un amigo.

Cuando ya decidimos acabar el día.... o mejor la madrugada, le comento a A, que si le parece a las 7 una buena hora para empezar el último día de mi ruta..., la cara que me pone aunque con las palabras afirma, hace que me apiade y le doy media hora mas de sueño.......

Antes de apagar la luz hago un rápido resumen del día, el mas intenso desde que salí pues al margen de los mas de 1.000 Km. diarios (ya no los cuento), hay que añadir la felicidad de los reencuentros, en Sevilla en Águilas, e incluso el americano solitario. Largo día y corta noche.....

ÚLTIMO DÍA... EL REGRESO...

Suena el despertador y como había supuesto he dormido de un tirón, no mucha horas pero reparadoras. A haciendo gala de ser un gran anfitrión tiene preparado desayuno en cuanto salgo de la habitación con traje de ruta ya puesto..., este chico es un joya, ¡atención chicas que de estos deben quedar pocos!....

Antes de poner rumbo hacía en norte, nos dirigimos otra vez a Águilas donde visito y fotografío lugares que me traen recuerdos de mis estancias de la niñez. A es un buen guía, hacemos paradas en la playa de levante donde hay un chiringuito que regentaban unos familiares de mi madre, con las motos casi nos encaramaos en el “pico del aguililla” una roca que surge de la costa con la forma que su nombre promete. Especialmente me fascinó ver el “hornillo”, un mulle para la carga de carbón en barcos, es una estructura metálica de unos 10 metros de altura que se adentra en el mar un tramo considerable, con aspecto de puente que acaba en vía muerta, data de principios del siglo pasado y debe estar en desuso hace mas de 50 años, nunca lo he visto en activo, pero este tipo de “antigüedades” industriales tiene un encanto especial. En sus orígenes estaba a las afueras del núcleo urbano, pero ahora la población está a punto de engullirlo.

La ultima parada nostálgica la haremos en cala Calabardina. Me sorprende lo rápido que llegamos, tanto Águilas con la urbanización de la playa han crecido y se han acercado. A me conduce hasta el chalet de Paco Rabal, una de la celebridades naturales de esta zona, también intento localizar el chalet de unos primos de mi madre, pero la verdad es que la zona urbanizada ha crecido tanto, o mis recuerdos son tan borrosos que no reconozco nada.

Decidimos poner rumbo a Cartagena, no sin antes llamar a M, otro amigo motero de la zona, quedamos que el recorrerá el camino inverso hasta encontrarnos y así poder rodar unos Km. juntos. Solo caen unas pocas gotas aunque el día esto plomizo. Las carreteras son estupendas, como diseñadas con la intención de ir en moto, estas si que creo que se salvarán de la moda constructora de autovías, ya que dada la orografía ya han construido una vía rápida mas por el interior. Al coronar un alto paramos en una especie de mirador y contemplo por última vez la silueta de Águilas recortada entre en mar y el cielo. Hay un motero que ha salido a hacerle unos Km. a su montura que también contempla la vista, con el cabo Cope en primer termino, A que rápidamente entabla conversación con todo motero que encuentra, sea cual sea el idioma, explica a este, igual que hizo ayer con el “yankie”, mi plan de viaje, es un buen amigo está viviendo mis experiencias como suyas. En el fondo, o no tan en el fondo, me halaga que lo cuente, no quiero engañarte, la materia humana vive mucho de alimentos que no se venden en los colmados....

A mitad de camino y tal como estaba previsto nos cruzamos con M, en cuanto nos vemos frenamos, el da la vuelta, se pone a nuestra altura, y sin bajar de la moto, ni quitarnos los casco nos damos un saludo efusivo. Acordamos que ambos me acompañarán hasta Cartagena y allí proseguiré yo mi viaje ya en solitario. Las carreteras siguen siendo muy moteras, reviradas, curvas cerradas y a veces rápidas, toda una gozada, ahora tengo dos referencias, vamos intercalando posiciones, debo saborear el circular en grupo, pronto volveré a estar solo.

Llegamos a Cartagena, les indico que mi único objetivo en esta visita es tomarme un “asiático” una especie de cortado con leche condensada, canela y Licor 43, o algo así, que me perdonen los “puretas” del tema que este es un asunto controvertido en la ciudad y no vendré yo de fuera a tomar partido por una formula ú otra. En lo que si que creo que hay acuerdo es que se sirve en unos vasitos muy característicos, como una especie de copa de helado pero en miniatura, mas o menos, que no se vuelva a molestar nadie. Sea como sea mis dos amigos empiezan a divagar que si vamos allí o allá, en estos momentos pienso en las ventajas que siempre he defendido de ir en solitario, ya que me pasean por la ciudad sin acabar de concretar. Empieza a llover con cierta intensidad. Al final paramos en un bar de esos que a mi me gustan, de los que llamo de polígono, aunque no estén es uno propiamente dicho. El local pese a ser domingo y la calificación que acabo concederle está muy concurrido, nos apalancamos en una mesa y nos tomamos nuestros asiáticos con sus fotos correspondientes.

Tengo que despedirme de mis amigos, me conducen hasta la autovía y circulan unos Km. “escoltándome”, bajamos la velocidad, me pongo en paralelo con ellos y de forma muda hago el típico gesto del pulgar en alto, acelero, subo marchas y veo con algo de tristeza por mis retrovisores como las luces de sus faros se van reduciendo hasta hacerse dos puntitos diminutos. Vuelvo a estar solo.

La lluvia empieza a ser intensa, me viene persiguiendo por toda la península desde que salí, incluso en estas tierras de poca pluviosidad yo la he traído, vuelvo a pensar con algo de pedancía , como si fuera un personaje comparable al inefable “Flautista de Hamelín” que allí por donde iba acaba con plagas de roedores. Me quedan unos pocos Km. de vías rápidas hasta Calpe, donde volveré a carreteras secundarias.

Estoy en la circunvalación de Alicante, curiosamente voy por una vía que no conozco, debe ser nueva, ya que mi recién actualizado GPS no la reconoce, me indica que voy por medio de los campos, me río de el... ¿no eras tan listo? y ahora ¿qué?...Sea como sea esta circunvalación es mas larga que la que yo preveía, empiezo a pensar que ya debería haberse encendido el indicador de la reserva y no lo hace, un en viaje anterior tuve problemas con el fallo de la indicación de reserva, desconfío, pero me digo si no apuro, no sabré si el indicador esta mal. Así que decido no obsesionarme y no repostar hasta que se encienda el indicador de reserva. Paso por una gran área de servicio, me parece que está en medio de la nada, al ser tan nueva no tiene ninguna personalidad, me alegro de no tener que parar allí, pero solo unos metros después de pasar la salida hacía ella se me enciende la reserva, por lo menos se que no tengo avería.

Esta circunvalación debe ir muy por el interior por que no acabo de ver la costa. Después de mas Km. de los que imaginaba retomo el trazado antiguo de la ya Autopista, conozco la zona y sé donde esta la próxima gasolinera, he recorrido muchos Km. desde la indicación de reserva y mi moto no se distingue por ser generosa en este último tramo del depósito, ya he tenido mas de un disgustillo por ello, además llevo un ritmo elevado y el consumo es muy sensible a esta circunstancia, aminoré la marcha para ser conservador, mentalmente repaso el recorrido hasta la gasolinera, que es una gran bajada y una gran subida, deben ser unos 5 Km. mas o memos.

Estoy en estos pensamiento, cuando de golpe empieza a dar tirones y se para en seco. Ya estamos es que no tengo suerte. Estoy en la gran bajada y veo en este mismo momento el indicador de 5 Km. a la gasolinera, aunque no me sirve de nada pienso ¡que buen cálculo he hecho!. Me meto en el arcén , intento volver a arrancar el motor y nada, no obstante sigo descendiendo, estoy en la gran bajada de algunos kilómetros, mantengo el contacto dado, ya que mi moto equipa servo freno y si el no funcionan. Con serenidad pienso que voy lanzado así recorreré bastante distancia, aun debe quedar algo de gasolina pero la posición de bajada ha hecho que esta se vaya a la parte delantera del deposito donde no está el conducto hacía el motor. En cuanto comienza la subida balanceo la moto y le doy al arranque, con alguna indecisión el motor empieza a petardear... ¡uff!, .. sigo con el balanceo y por el arcén, con la intención de que la poca cantidad que pudiera haber en cualquier rincón del deposito acabe en el conducto adecuado. Adecuo la velocidad a la que creo la mejor combinación entre avance y consumo. Seguramente la imagen desde los vehículos que me adelantan debe ser algo cómica, pero no estoy yo ahora para cuestiones estéticas. Ya veo el indicador de 2 Km., pero antes hay una salida del autopista, dudo ¿qué hago?, ¿y si no llego?, ¿y si salgo y resulta que no hay una gasolinera próxima? . Decido continuar en la autopista por dos motivos, si para de inmediato puedo por el arcén retroceder, es bajada no debo empujar, una moto aunque sea en dirección contraria no ocupa carril a penas, y si se para mas adelante, la subida es ya mas suave, puedo empujar hasta allí o ir a pié a por una lata con gasolina. Decido bien ya que continuando con mi ridículo bamboleo llego, ni siquiera tengo que parar el motor se para solo a escasos metros del surtidor y por la inercia me situó en la posición de llenado.. ¡Uff!. ¡uff! y ¡uff!

Bueno ya me han pasado las dos cosas típicas de mis viajes largos, perdida de documentación y quedarme sin o casi sin gasolina... ya puedo estar tranquilo no quedan muchos kilómetros y mi cupo de desgracias lo he cubierto. Reposto, respiro fuerte, esto es conveniente hacerlo de tanto en tanto para liberar tensiones, con el casco puesto y en marcha ya sabes que lo mejor es pegar un grito largo y potente, pero en medio de la gasolinera mejor que no, por lo de la fama de los moteros....

A pocos kilómetros encuentro la salida para ir a Calpe, la tomo para hacer mis últimos kilómetros por carreteras secundarias y de curvas. Antes de llegar a ningún núcleo poblado me sorprende un gran chaparrón, no veo donde resguardarme, decido dar la vuelta, aunque es peligroso, hay poca visibilidad por lo revirada de la carretera, empeorado por la cortina de agua que me está cayendo, quiero refugiarme en un porche de un restaurante que está en reformas, donde podré realizar la ya muy conocida maniobra de ponerme la vestimenta para agua. Entro rápido en la zona destinada a parking, no quiero que me cale la ropa que llevo para no complicarme la tarea quitarme mas capas antes de poner la impermeable, la superficie es de gravilla recién colocada y estoy a punto de irme al suelo, ¡solo me faltaría eso!, con pericia (perdona la inmodestia) salvo la situación.

Ya equipado como una morcilla negra, reemprendo la marcha. Otra carretera de esas en las que me gusta llevar la moto de lado a lado como si de un ballet se tratara, pero el estado del asfalto unido a que llevo unos neumáticos que pese a ser nuevos no me dan confianza en mojado, hacen que sean unos kilómetros algo frustrantes, debo reprimirme en cada curva. El cielo esta de un negro intenso y anuncia lluvias para rato. Al llegar a Calpe tomo dirección a Gata de Gorgos, la carretera igual, y la frustración la misma, pero debo cumplir el último hito de mi vuelta a la península, el cabo de San Antonio, auque quizás el Cabo de la Nao sea mas conocido y mas al oeste que este último el hecho de estar junto a una zona muy urbanizada hace que su faro pierda el encanto que su vecino de un poco mas al norte.

Con lluvia intensa debo cruzar las poblaciones de Gata de Gorgos y Javea, las calles están desiertas, como no podría ser de otra manera, el agua corre por ellas como si de ríos se tratara, mis neumáticos vuelve a demostrar sus limitaciones en estas circunstancias, en varias ocasiones tengo que hacer equilibrios para evitar alguna posible caída, tanto en frenadas como cuando al abrir gas. Aumento la prudencia y disminuyo la velocidad. La carretera que va subiendo al macizo, en el extremo del cual está le faro, no desmerece a las que he recorrido en estos último días. Tomo un desvío a la derecha que me conduce por un estrecho camino que atraviesa una meseta en la que hay un espeso bosque de pinos, abro la visera del casco, puedo oler perfectamente el aroma a monte mediterráneo, la humedad aumenta este efecto. Poco a poco los árboles van escaseando hasta desaparecer, ahora la vegetación es baja como corresponde a una zona muy azotada por los vientos. El camino acaba en una puerta de hierro tras la que está el edificio y la torre del faro, ahora la lluvia ha disminuido su intensidad, como dándome tregua una para que pueda visitar el lugar. Descabalgo, miro la zona y confirmo mi teoría que los faros de noche ganan mucho, el lugar tiene unas vistas impresionantes sobre Javea, hago las fotos protocolarias. Pongo rumbo al norte, ahora ya sin nada mas que visitar.


Desciendo hacía Denia, se acabó la tregua del cielo, vuelve la lluvia, en sus calles y con la ayuda de las pinturas de señalización se incrementan mis problemas con la adherencia de mis neumáticos, tengo claro que no repetiré ni modelo ni marca, mi anterior calzado era toda una maravilla en estas condiciones, quizás es que estaba muy bien acostumbrado y confiando.

Calculo que con solo dos repostajes puedo llegar a casa, pasado Valencia, en Sagunto, hago el primero de ellos, ya solo caen una gotas, me quito el incomodo impermeable pensando que aunque vuelva a llover ya no tengo que reservar ropa seca. Caigo en la cuenta que no he comido nada, me regalo un café con leche caliente y una dosis de calorías en forma tarta, me lo merezco. Un segundo repostaje a unos 150 km. y sin mas que contar llego a mi casa.

Quizás habrás echado en falta que en mi ruta no haya incluido dos de los cabos mas legendarios de la península, el mas oriental Cap de Creus y el mas occidental Cabo Fisterra, la explicación en que en menos de un mes me voy a embarcar en otra ruta de un solo día que va desde uno a otro viendo amanecer y anochecer en sus faros. Otra “locura motorista”, unos 1.300 kilómetros, pero esta vez acompañado por un grupo de amigos.

Son las 8 de la tarde, después de todo lo que me ha sucedido estoy delante la puerta del garaje de casa a la hora prevista de antemano, T llega de su viaje sobre las 10 de la noche y quiero ir al aeropuerto a recogerla, su comprensión y apoyo en estas mis enajenaciones merecen recompensa, que no será solo esta.....

Abro la puerta del garaje entro la moto, paro el motor, en silencio y lentamente me quito guantes y casco, medito aun encima de la moto, en unos pocos segundos pasan por mi cabeza los momentos mas intensos de estos cuatro días y mas de 4.000 kilómetros. Todo está en silencio, parece que no hay nadie, pero me equivoco, abro la puerta que comunica el garaje con la casa y se me echa encima D, saltando de alegría y gimiendo, bueno por lo menos he tenido una recibimiento efusivo, aunque como dice mi hijo D nuestra querida perrita te hace este espectáculo de acogida aunque solo haya pasado un cuarto de hora sin verte.

Querido lector, pues si has llegado hasta aquí te mereces este calificación, esto ya se ha acabado, espero haber podido transmitirte las emociones que he vivido en esta “aventura”, igual te parece algo presuntuoso el adjetivo, pero como ya he escrito con anterioridad la aventura no está en la magnitud de lo que hacemos, si no en nuestra actitud a la hora de afrontarlo. “La aventura debe vivir dentro de tu cabeza” .

Han pasado dos semanas desde que terminé el viaje, es muy temprano he madrugado para acabar este escrito, estoy en Sitges mi refugio frente al mar, levanto la cabeza miro por la ventana y.......llueve.......

11 comentarios:

Brettón dijo...

Como no podía ser de otra forma, fantástica Aventura y mejor relato.
Te envidio muchas cosas , pero sobre todo dos, tu arte con las letras y tu "refugio" en Sitges.

Saludos y Miles de Kms.

Julio

paloma dijo...

Ojeando blogs me he topado con el tuyo, lo guardo en favoritos.
Has hecho dos de las rutas que no me despido de hacer tambien yo en solitario.
Generalmente viajo sola, así es que veo a donde puedo llegar.
Gracias por tu escritura, yo sería incapaz de escribir una sola letra
Un saludo
Ráfagas y V´ssss

pablo dijo...

No he podido evitar leerme tu aventura completa. Me he topado con tu blog planeando un viaje de una semanita en solitario... Muchas gracias, me ha encantado!!

Que ganas tengo de salir ya, aunque llueva, me congele o me pierda!!!

V´s

fran dijo...

Hola,decirte que soy mal lector y peor escritor,pero aquí me tienes dedicándote unas líneas.
Dí con tu página por casualidad,y estoy disfrutando tanto ,casi como tú.Después de muchos años sin montar,he vuelto pero nunca haré lo que haces tú,pero siento una envida sana de tí.
Sigue disfrutando y cuídate,un saludo muy fuerte desde Madrid.

pablo(cadiz) dijo...

bueno bueno he tenido que agregar a favoritos la pagina para terminar de leerlo despues porque, madre mia que manera de escribir.Estoy disfrutando mucho con el relato gracias.No se si leeras esto porque te lo escribo mucho tiempo despues pero bueno hay queda.

daniel dijo...

Que buen viaje me he pegado esta tarde en el sofa con tu relato, muchas gracias y enhorabuena por saber disfrutar de la vida y saber como compartirlo.

Pablo Linares dijo...

animo rider, un futuro motero, aunque llego un poco tarde a este mundillo, 39, espero tener buenas aventuras.

Ufo UltraClassic dijo...

Muchas gracias por publicar este blog. Este reto, nos ha inspirado para uno muy similar.

http://servicios.elcomercio.es/tu-noticia/tu_noticia_ver/PUNTOS-EXTREMOS-PENINSULA-MOTO/54679/1.htm

Alexxx dijo...

Buena ruta compañero, a mi me costo unos cuantos días mas. Te dejo este enlace para que te recrees y veas como lo hice yo. http://goo.gl/maps/PvP0s

Unknown dijo...

Gracias por tu relato! Yo tbn pensé q era el único motero zumbado.Lo planeo para este mes de julio.Una semana de curvas y paisajes.
Saludos.

Jesús Camacho dijo...

Yo la empiezo este Sabado dese Gandia. La idea es hacerla en 9 dias. Si Dios quiere acabare el proxomo Domingo